
OJITO:
Para que luego me tachéis de antiguo: el sábado hice algo super moderno. Chute de cultura del nuevo siglo , I-Culture de la buena. Escuché el disco (perdón: archivo, perdón: podcast, perdón: señal sonora retribuíble vía I-Tunes) de Lady Gaga nada menos.
Guau
Muy decepcionante. Es sabido que la música Pop depende tanto del vacío total de contenido para ser empaquetada y distribuida en el mercado como 100gr de jamón recién cortado, pero el caso es que al principio del disco se nos ofrece jabugo directo del cuchillo….y después se nos da un sobrecito envasado para ser consumido en 30 minutos antes de que se reseque y se mate al siguiente cerdo.
Y es que engaña mucho ese arranque con Bad Romance, que es un pelotazo en toda regla. Pum, pum, pum de fondo bien metido. OK, es un tema. Pero el resto es reconversión, cutrerío, cosillas que hacía mejor Depeche Mode hace 30 años. Muy moderno, sí señor. Sobre todo cuando, en uno de los últimos temas, Lady Gaga entona un “Boys Boys Boys” que no nos lleva al siglo XXIII precisamente, sino a Sabrina Salerno, a la nochevieja del 87, a la pechuga y a Fernando Esteso.
Es la última vez que escucho a cierto redactor de LMA poco amante de escribir segundas partes (por saberlas indefendibles en su fuero interno spotifero). Finalizado el horror, me cambié a Bowie, que hasta cuando se pasó al Let’s Dance seguia pareciendo una persona, y no un maniquí de plexiglás chutado de modernidad . De ahí me pasé al Bowie de los setenta y a los Stones en Shine a Light, que también están gagá pero saben tirar de patrimonio. De eso se trata amigos, de patrimonio: seré un antiguo, pero si el camino musicial del siglo XXI pasa por la Mazinger Z ésta y su bacanal de entradas falsas y música más falsa aún, yo me bajo del tren, me pongo una túnica y me piro a Atenas.

