
The Road
No sé si estarán de acuerdo conmigo si les digo que el otro fui a ver “The Road” y me pareció una de las mayores injusticias del cine de este año. Y es que resulta difícil de entender que una película como ésta no haya recibido ni una sola nominación a los Oscar de este año.
No me refiero al Oscar a la mejor película (aunque bueno, con 10 nominados este año…), o al Oscar al mejor actor, aún teniendo en cuenta lo soberbios que están Viggo Mortensen y Kodi Smit-McPhee que con sus 13 años se carga media película a la espalda. Me refiero al soberbio trabajo de Javier Aguirresarobe en la fotografía haciendo que veamos, olisqueemos y casi palpemos la desolación y la arrebatadora angustia de un mundo que ha dejado de ser, de existir.
La película nos cuenta, en efecto, una historia en un mundo, el nuestro, que ya ha terminado. Una nueva ración de cine post-apocalíptico del que ya hemos recibido unos cuantos best-sellers cinematográficos en los últimos años. De ahí nos llegaba una cierta pereza inicial al aproximarse al film, sobre todo porque no habíamos leído antes la novela homónima de Cormac McCarthy. Sólo sabía que este hombre ya nos había regalado “No country for old men”, de la que había salido la celebrada película de los hemanos Coen, y a pesar de lo que nos gustó aquella, la pereza asociada al riesgo de ver “otra peli de zombies” estaba ahí, palpable.
Pero le vamos a dar un gustazo al lector y vamos a confesar que nuestros prejuicios eran erróneos. En efecto, nos equivocamos. O más bien nos pre-equivocamos, porque ahora lo estamos enmendando.

