A veces uno va con sus mejores intenciones al cine y preparado para todo, pero ¿cómo te lo pagan los cines? Con peliculas vacias y huecas que pretenden contarte algo pero en realidad se basan en la nada,.. nada,.. nada (nos devuelve el eco de esta pelicula)
Cómo decir que Spike Jonze, el director de películas tan miticas como “Cómo ser John Malkovich” ha tenido el valor de acometer semejante adulterio fílmico. Pero es así, una bella estética, unos paisajes increíbles, un mundo sorprendente y una sensación constante de que algo tiene que ocurrir, que los personajes van a crecer, van a contar algo interesante o va a haber un cambio radical en la pelicula, pero no. No ocurre nada, y la sencilla razón por la que no ocurre nada es porque está basado en un cuento infantil de 10 páginas con menos de 30 palabras en cada una de ellas (He tenido el placer de tenerlo en mis manos).
Quizá porque estamos hablando de un largometraje basado en un libro con poco más de 300 palabras, algo más que este post, en lugar de criticar deberíamos alagar, aplaudir o ahuyar, siguiendo el consejo de la película
…auuuuuuu!!!! auuuuuuu!!!
Pero nada, no me sirve de nada. “De donde no hay, no se puede sacar” que decía mi abuela, y nuestro pobre director mucho ha hecho sacando una pelicula de su cuento infantil favorito.
Si queréis verla me parecerá maravilloso, sin duda existen peores peliculas, con peores escenas, peores actores, peores guiones, pero que no te dejarán con ese intento de “te lo voy a dar todo…pero no tengo nada”, y con esto digo que no es una mala pelicula (bien han eyaculado uno de los críticos de “El Pais”) pero en nada me llevó a mi mundo infantil, y ni me trasladó a ese lado salvaje que todos tenemos atado por las normas sociales.
El cuento de Maurice Sendak para los niños es maravilloso y se puede contar de mil maneras, pero desgraciadamente no da para una película.