Tremenda noticia: el instituto de cine (ICAA) del Ministerio de Cultura, acaba de publicar las calificaciones para las películas que se estrenan este fin de semana y, oh sorpresa: la sexta entrega de Saw recibe una “X”. Os hará gracia, pero a sus distribuidores no. ¿Por qué?
La “X”, en la práctica, implica que sólo se podrá estrenar en salas….”X”. Adiós Kinépolis, adiós…. ¿El motivo? “Apología de la violencia”.
La distribuidora del film (Buenavista) ya ha dicho que, de mantenerse esta calificación, retirará la película. Es decir, que no la estrenará en España.
Obviamente, con los tiempos que corren, quien quiera verla la verá.
Tenemos, por tanto, debate en Las Malas Artes:
¿Medida inútil? ¿Medida moral? ¿Medida justificada? ¿Vuelta a los dos rombos? ¿Publicidad gratuita a costa del Gobierno? ¿Sirve de algo la censura hoy en día? ¿No se buscará tanto la medida práctica de que no se vean tales pelis -lo cual hoy en día resulta imposible – como posicionarse moralmente ante la sociedad? ¿Vale eso de algo?
Me posiciono. O mejor, me medioposiciono, porque no sé si esto se debe prohibir o no, por lo que me limito a valorar estas películas: las odio, tanto éstas como las de su grupillo (Hostel y demás). El gore puede molar sólo si no se toma a sí mismo en serio, pero me parece que estas películas se toman demasiado en serio a sí mismas. Parecen ideadas por un psicópata, aunque supongo que es lo que se pretende.
Cuando se estrenó una de la saga de Saw hace unos años leí en una crítica en El Mundo algo que suscribo totalmente: “Es incomprensible que la misma sociedad que prohíbe subir a un avión con un tubo de pasta de dientes permita realizar, distribuir y exhibir films como éste”.
Llamadme antiguo si queréis. Me basta que debatáis, que os veo ausentes últimamente. Será el otoño.
Ala:
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