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Ayer vi la última de los hermanos Coen, A Serious Man. Estaba escribiendo la crítica y he empezado resumiendo lo que me parece la carrera de estos hermanos hasta hoy. No sé escribir y me he enrollado demasiado, pero no se queje, que así me da para dos posts, de los cuales éste es el primero. ¡Dos por el precio de uno, oiga!
Me gustan los Coen, siempre los he seguido, y casi siempre he disfrutado con sus películas, en mayor o menor medida. Por orden:
Continúe leyendo – Los hermanos Coen
Up in the Air (Jason Reitman,2009)
6,5/10
Un profesional del despido elegante y perfeccionista pasa su vida en el aire, entre aeropuertos y hoteles, de un lado a otro de Estados Unidos fuera de casa 300 días del año. Él es feliz tiene su propia filosofía, y allí donde puede la comparte. Esta seguro de sus bien definidas metas, de su trabajo, donde es el mejor. Soltero, guapo y con dinero es lo que podríamos decir un hombre de éxito, pero un día conoce a su alma gemela, fría, distante y viajera, al día siguiente su vida profesional, y por tanto su vida ya que no tiene otra, da un giro de 360 grados.
¿Tenemos una comedia romántica?
El director de Juno recogiendo una fama bien merecida, se embarca en la empresa de dirigir a George Clooney, de interpretar el sentido de la vida, de convertir una comedia romántica en una gran pelicula, y ganar varios Oscar.
¿Esta justificada la nota que le damos en malasartes?
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 Poster de la película
Avatar (James Cameron, 2009)
7/10
Hoy he visto Avatar.
Y vaya por delante que me ha gustado. Me ha impresionado, entretenido, me ha hecho saltar en el asiento y alucinar con la belleza de muchas de sus escenas y lo adecuado de su banda sonora. Lo que no debe resultar raro tratándose de una superproducción de este calibre, con el añadido de lo avanzado de la tecnología utilizada aquí, responsable de acercar por primera vez el cine en 3D al gran público, fuera de los documentales del IMAX.
Es la película más cara de la historia (entre 237 y 460 mill€) y la que con total probabilidad será la más taquillera, en tres semanas ya ocupa la tercera posición con 1.100 mill € (negocio redondo este del cine, eh?). La primera versión del guión es del 94; Cameron ha estado desde entonces a que la tecnología fuera la adecuada. Parte del presupuesto se ha destinado a desarrollar un sistema de cámaras estereoscópicas para rodar directamente en 3D, otra parte a movilizar el monstruo de 4.000 procesadores y 104TB de RAM necesario para renderizar esta película. Y es que todos los números asociados a esta creación son astronómicos. Se ha dicho de ella que ha revolucionado la forma de hacer cine, que supone un cambio de paradigma y cosas aún más grandilocuentes. Y precisamente con el cristal de estos datos la voy a observar.
Para los vagos y los atareados, ahí va mi recomendación: id a verla. Merece la pena. Y vedla en 3D, que mola más. Avatar mooooolaaa, mola Avatarrrll (léase con acento manchego).
Aviso a navegantes, a partir de aquí vienen los Spoilers. Si no la habéis visto y os molesta que os cuenten datos de las pelis … NO SIGÁIS LEYENDO!
Continúe leyendo – Avatar
A veces uno va con sus mejores intenciones al cine y preparado para todo, pero ¿cómo te lo pagan los cines? Con peliculas vacias y huecas que pretenden contarte algo pero en realidad se basan en la nada,.. nada,.. nada (nos devuelve el eco de esta pelicula)
Cómo decir que Spike Jonze, el director de películas tan miticas como “Cómo ser John Malkovich” ha tenido el valor de acometer semejante adulterio fílmico. Pero es así, una bella estética, unos paisajes increíbles, un mundo sorprendente y una sensación constante de que algo tiene que ocurrir, que los personajes van a crecer, van a contar algo interesante o va a haber un cambio radical en la pelicula, pero no. No ocurre nada, y la sencilla razón por la que no ocurre nada es porque está basado en un cuento infantil de 10 páginas con menos de 30 palabras en cada una de ellas (He tenido el placer de tenerlo en mis manos).
Quizá porque estamos hablando de un largometraje basado en un libro con poco más de 300 palabras, algo más que este post, en lugar de criticar deberíamos alagar, aplaudir o ahuyar, siguiendo el consejo de la película
…auuuuuuu!!!! auuuuuuu!!!
Pero nada, no me sirve de nada. “De donde no hay, no se puede sacar” que decía mi abuela, y nuestro pobre director mucho ha hecho sacando una pelicula de su cuento infantil favorito.
Si queréis verla me parecerá maravilloso, sin duda existen peores peliculas, con peores escenas, peores actores, peores guiones, pero que no te dejarán con ese intento de “te lo voy a dar todo…pero no tengo nada”, y con esto digo que no es una mala pelicula (bien han eyaculado uno de los críticos de “El Pais”) pero en nada me llevó a mi mundo infantil, y ni me trasladó a ese lado salvaje que todos tenemos atado por las normas sociales.
El cuento de Maurice Sendak para los niños es maravilloso y se puede contar de mil maneras, pero desgraciadamente no da para una película.

Whatever Works (2009), de Woody Allen
De algunos años a esta parte, cada nuevo estreno de Woody Allen viene acompañado de varias entrevistas, estudios y quebraderos de cabeza sobre el motivo que le ha llevado a hacer ésta u otra película. Si algo demuestran todos estos análisis pretendidamente intelectuales es que, quien los escribe, aún no ha comprendido/aceptado/asumido la transformación del objeto de su estudio. Allen, que una vez fue un artista con voluntad de serlo, y no el artista descuidado y casi involuntario que es hoy, lleva bastante tiempo siendo mucho más simple que estos supuestos análisis intelectuales, viviendo en un universo tremendamente sencillo que, sin embargo, mil y un críticos se empeñan en seguir destripando con resultados hilarantes, y si no ahí van varios ejemplos:
1) ¿Qué oscuro misterio ha llevado a Woody Allen a rodar de nuevo en Nueva York, tras la etapa de Londres y el accidente de Barcelona? ¿Será el trilladísimo tópico de que “el director judío no sabe vivir fuera de Nueva York”? ¿Será esa historia tantas veces oída de que debe ir los lunes a tocar el clarinete con su banda? ¿Será, qué sé yo, que “la yuxtaposición interpersonal de su yo neoyorkino sólo encuentra su hueco en la sociedad matriarcal judía de tintes freudianos de la gran manzana”?
Respuesta de Woody: “Volví por accidente. Amo Nueva York. Es una ciudad que respira cine y quería volver a rodar en ella. Pero si he vuelto ahora es por culpa de la huelga de actores. Para esquivarla tenía que rodar en primavera en lugar de en verano. Y en primavera mis niños todavía van a la escuela, así que no me los podía llevar conmigo a Europa”.
.…y ya. Punto.
Seguirán mil análisis de por qué ésto o por qué lo otro. Denlo por hecho.
2) ¿Odia Woody Allen al mundo? Por qué ha escupido, en el film que nos ocupa, un ser misógino y despreciable? ¿Es un reflejo de lo que Woody piensa del mundo actual?
Pues no: “Si la cosa funciona parte de un viejo guión que Woody Allen escribió a finales de los 70 pensando en el cómico Zero Mostel, con quien protagonizó ‘The Front/La tapadera’ (Martin Ritt, 1976), pero la muerte de dicho actor hizo que aparcara cualquier plan. Hasta hoy. Fue el anuncio de la pasada huelga de guionistas en Hollywood lo que animó al realizador de Brooklyn a recuperar alguno de sus viejos proyectos por si la protesta le afectaba directamente y se veía obligado a rodar una película en poco tiempo. Allen asegura que ha mantenido la historia tal y como la concibió al escribirla y que se ha limitado a retocar los detalles cotidianos de actualidad”.
…y ya. Punto.
3) ¿Es la vuelta a Nueva York y al cine de calidad una señal a los críticos, un “puedo hacer buen cine cuando quiera y aquí estoy para demostrarlo”? El personaje de Larry David incide una y mil veces en que es un genio. ¿Está Woody Allen recordando a los críticos que él es un genio?
Pues no, no lo está haciendo. De hecho, existen pocos autores tan autocríticos con su propio trabajo como Woody Allen. Es más, tanta autocrítica y subestimación de la propia obra llega a cabrear, al menos a quien esto escribe. En otras películas Woody ha incidido en su relación con el público. La más notoria sería Recuerdos, que le valió mil y una críticas por lo que aparentaba ser una burla de su propio público. Woody pretendía expresar todo lo contrario, y de hecho, años después, dedicó el 30% de una genial entrevista televisiva con el crítico de cine de la revista TIME (editada en España en formato libro) a desmontar tales teorías.
Pero no hay forma. Los críticos siguen viendo falsa modestia, presunción y aspiraciones artísticas en su discurso. He llegado a leer entre las críticas de Si La Cosa Funciona que “Woody parece querer decir a los críticos que puede hacer una obra maestra cuando quiera” (¿?).
4) Mi preferido: el análisis formal de los filmes de Allen. La cámara al hombro, persiguiendo a sus personajes por las calles de Nueva York, dando mil y una vueltas a la mesa a la que se sientan, con movimiento continuo, nunca interrumpido ….¿es una extrapolación de la inestabilidad emocional de estos personajes?
La respuesta de Allen es genial y se encuentra en el libro de cabecera para todo aquél que quiera comprender su cine: Conversaciones con Woody Allen, de Eric Lax: el motivo por el que rueda cámara en mano, sin montaje es…la pereza. Sí, la pereza. Si incluyera cortes perdería tiempo durante el rodaje y, sobre todo, durante el montaje.
…y ya. Punto.
En fin, aclarémoslo de una vez por todas: Woody tuvo hace años una voluntad artística. Lo repite una y mil veces en el libro de Eric Lax. Al inicio de su carrera se veía a sí mismo como un proyecto del mejor cómico de todos los tiempos, idea que abandonó con el tiempo, afortunadamente para todos, pues nos hubiera privado de ese pesimismo tan encantadoramente suyo que impregna todos sus films. Posteriormente se obsesionó con los grandes directores europeos, Fellini, Bergman o Fritz Lang, imitándolos en ocasiones burdamente (Recuerdos, Interiores, Sombras y Niebla) y, si bien nunca consiguió realmente integrar la obra de estos directores en su discurso, sí se aprecia en muchas de sus primeras películas “serias” (de Annie Hall en adelante) una estilización de la imagen, una voluntad de poner la cámara en el ángulo preciso en el instante preciso. El mejor exponente de ello sería Manhattan.
Pero posteriormente Woody Allen dejó la estilización y se pasó al churro. A hacer películas como churros, se entiende. Una película al año, como siempre, pero descuidando cualquier detalle formal y técnico y dejando todo en manos de su guión y de los actores. Con mejor y peor resultado, saliendo siempre adelante gracias a un enorme talento natural…pero sin esforzarse demasiado.
¿Por qué? Porque Allen, pesimista legendario, se ha vuelto también, con el tiempo, una persona tremendamente nihilista, y ha extrapolado ese nihilismo a la concepción de sus películas y a su forma de rodar. Su cine no le importa, le basta hacer una película al año con más o menos ganas y, si la cosa funciona, la gente irá a verla, se recuperará la inversión y se ganará la confianza de algún productor para hacer otra película el año que viene. Su último film es una manifestación con letras de neón gigantes y señales de humo de esta actitud ante la vida. Pero eso no impide que los críticos sigan dando la marrana con elucubraciones mentales sobre el huevo y la gallina.
Podemos ya empezar la crítica:
Continúe leyendo – Si la cosa funciona

Hemos de agradecer a la mala suerte de Neill Blomkamp y la falta de recursos de Peter Jackson que estos dos hombres no consiguieran su objetivo e hicieran una película más sobre un video juego. Otra película de usar y tirar, donde al igual que en StarShip Troopers la mayoría del tiempo estuviéramos esquivando las arcadas por las macabras escenas de alienígenas y hombres aniquilándose mutuamente con la alegría y jolgorio que da guerra. Pero no fue así, y solo debieron conseguir un escueto presupuesto de 30 millones de dólares (sí, escueto sí, StartShip Troopers costó 100)
Pero como digo esto es un presenté no consumado, o un futuro hipotético, porque debido a la falta de dinero, Neill Blomkamp tuvo que ir a las ideas, y exprimirlas, ya que no pudo ordeñar la vaca de Hollywood.
Tomó un corto que había realizado “Alive in Jonburg” y desarrolló esa idea (desarrollar ideas… qué bien suena)
Y tras mucho pensar y contando con los pocos cuartos que le habían dejado decidió hacer un buena película de ciencia ficción.
Una buena película de ciencia ficción porque como bien sabe la gente que le gustan los relatos de ciencia ficción, este género no es una mera rallada sobre el espacio, el tiempo, la tecnología , los extraterrestres y los demás si no que es un vehículo para reflexionar sobre el propio ser humano, su naturaleza y las adornados claro está con espectaculares naves espaciales, extraños seres (y que tanto nos gustan) que ponen al hombre en lugares que generalmente no se encontraría siendo simplemente hombre. Porque no se enfrenta a otro hombre, sino al espacio, a los extraterrestres, a la tecnología o a cualquier cosa que pueda ocurrírsele. Eso hace la buena ciencia ficción y eso hace esta película.
Seguramente por simplificar podemos decir, y es lo que se está diciendo, que la película es una reflexión sobre el Apartheid , pero que finalmente es una reflexión sobre el ser humano, sobre su codicia, su egoísmo, y sobre lo poco conscientes que somos de lo que es día escribió Beltor Bretch “Primero se llevaron…”, lo que nos cuesta ponernos en el lugar de los otros, de cómo mientras nosotros estemos bien y los malos no nos toquen, preferiremos callar e incluso participar creyendo que así saldremos ilesos. Por eso esta película, no se queda en otra película más de marcianos, y todo el mundo (humano) queda aludido, pero sin dañar ninguna de las sensibilidades de alguna que otra comunidad.
Por otro lado es interesante que como en el corto, siga la idea del documental, que permite observar desde un punto alejado a un personaje que pasa por más de una ocasión a ser bastante repugnante. Interpretado por Sharlto Copley, quien desguaza un personaje llego de riqueza, por doble apariencia débil con el resto de personas y a la vez desalmado con las alienígenas. Es el puente para hablarnos de nosotros mismos, de cómo se nos ve en esos momentos, y cuáles son las flaquezas, aunque también la fuerza y la ambición del ser humano.
Seguramente, y que quede claro, gracias a esta buena película de ciencia ficción tendremos su secuela que se llamará “Halo”.

Inglourious Basterds (2009) de Quentin Tarantino
Lo confieso: no sé escribir criticas de cine. Se supone que se trata de expresar en 350 palabras las sensaciones producidas por una tira de celuloide de 35mm, sin entrar en detalles de la trama, pues el objetivo de todo crítico (¿no lo es, al fin y al cabo?) es autojustificar lo triste de su trabajo (¿alguien puede vivir con la conciencia tranquila criticando todo lo que va a ver de gratis?) buscando una justificación más alta: ejercer de manipulador de las voluntades de los hombres, decidiendo con su pluma si estos irán o no a ver tal o cual película. Y está claro: contarles el final no es un modo elegante de alejarlos del cine. El crimen de intenciones artísticas es algo mucho más sutil y elaborado.
Estamos, pues, de acuerdo: es complicado criticar una película sin contar detalles del argumento. Quiere esto decir que lo que sigue no es sino un destripamiento de la trama, personajes y del final del film que nos ocupa. Avisado queda:
Continúe leyendo – Malditos Bastardos
Del director de “Azul Oscuro casi Negro”, asi es como se presenta esta pelicula, pero seguramente, y gracias al dinero invertido en publicidad, pero también a la calidad de la pelicula, dentro de poco será conocido como el director de “Gordos”. El director se llama Daniel Sánchez Arévalo.
Intentando describir esta pelicula, solo recuerdo peliculas españolas, buenas y sinceras, donde el humor se mezcla con la tragedia de la vida, donde historias, en algunos casos rocambolescas nos llevan a los sentimientos cotidianos, a los mismos miedos y contradicciones que nos atenazan y condicionan nuestras vidas.
Buenos dialogos y escenas que se quedan en la retina, el cristo fluorescente, las confesiones y por supuesto el trabajo de los actores. Que desde Antonio de la Torre a la nobel Leticia Herrero, hacen un gran trabajo, y nos regalan momento inolvidables.
Seguramente esta pelicula no pase a la historia pero ni falta que hace, conjuga lo necesario para disfrutar de la historia, para llorar a gusto y padalear lo que esta cerca de ser buen, muy buen cine, del que posiblemente sea uno de los directores españoles con más futuro.
En resumen: Quizá la mejor comedia española desde hace tiempo, capaz de no quedarse en las vacías historias que año tras año nos relagan los productores españoles que solo piensan en hacer dinero del tiron de mediocres teleseries.
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