¿Qué marcha me lleváis pataliebres ? Como bien sabréis, Muchachada Nui vuelve al cole con su 4ª temporada mañana por la noche.
Hemos movido nuestros hilos en el submundo televisivo, buscando la primicia, siempre fieles a nuestros lectores. Y aquí está el resultado. Luis Cobos será la Celebrity de mañana.
La musica clasica era como un trozo de carne adormecida, inerte. Yo le influn … influj … influnjí vida. ¡La puse dura!
Para los que tengáis Internet Explorer, lo tenéis aquí. Ah, estáis a tiempo de descargaros un navegador para gente decente, como Firefox o Chrome.
Y nos dejamos. Hace algunas semanas os hablábamos de la infame Ley del desarrollo sostenible y su Disposición Final Primera y nos adheríamos al Manifiesto promovido por distintos “blogueros”, medios, empresarios, asociaciones y sobre todo varios cientos de miles de individuos en contra de este sinsentido o, peor, atropello.
Después del revuelo en Internet, en la calle y hasta en los despachos políticos, de las promesas y declaraciones, ayer se presentó el nuevo Anteproyecto de Ley sin ninguna mejora que no se pueda considerar mero maquillaje.
Como en lasmalasartes nos preciamos de ser gente comprometida con la cultura y las artes -sobre todo las malas, que reverenciamos hasta tal punto tomamos de ellas nuestro nombre-, dado además nuestro reconocido deber de servicio público informativo o al menos nuestro derecho a decir y difundir lo que nos venga en gana, vamos a hacer un breve resumen de la situación usando, sin miedo de que nos enchironen, lo que otros más informados han dicho sobre el tema:
Y vaya por delante que me ha gustado. Me ha impresionado, entretenido, me ha hecho saltar en el asiento y alucinar con la belleza de muchas de sus escenas y lo adecuado de su banda sonora. Lo que no debe resultar raro tratándose de una superproducción de este calibre, con el añadido de lo avanzado de la tecnología utilizada aquí, responsable de acercar por primera vez el cine en 3D al gran público, fuera de los documentales del IMAX.
Es la película más cara de la historia (entre 237 y 460 mill€) y la que con total probabilidad será la más taquillera, en tres semanas ya ocupa la tercera posición con 1.100 mill € (negocio redondo este del cine, eh?). La primera versión del guión es del 94; Cameron ha estado desde entonces a que la tecnología fuera la adecuada. Parte del presupuesto se ha destinado a desarrollar un sistema de cámaras estereoscópicas para rodar directamente en 3D, otra parte a movilizar el monstruo de 4.000 procesadores y 104TB de RAM necesario para renderizar esta película. Y es que todos los números asociados a esta creación son astronómicos. Se ha dicho de ella que ha revolucionado la forma de hacer cine, que supone un cambio de paradigma y cosas aún más grandilocuentes. Y precisamente con el cristal de estos datos la voy a observar.
Para los vagos y los atareados, ahí va mi recomendación: id a verla. Merece la pena. Y vedla en 3D, que mola más. Avatar mooooolaaa, mola Avatarrrll (léase con acento manchego).
Aviso a navegantes, a partir de aquí vienen los Spoilers. Si no la habéis visto y os molesta que os cuenten datos de las pelis … NO SIGÁIS LEYENDO!
Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…
Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.
Y como no podía ser de otra forma, estamos de acuerdo. Aunque como aquí amamos y respetamos el rigor por encima de todas las cosas, no podíamos dejar de adherirnos también al Anexo del Manifiesto.
Espero me disculpen la licencia de titular este post como el propio blog, pero espero convendrán conmigo en que es adecuado si analizamos las artes utilizadas por el Gobierno, las gestoras de derechos y sus lobies, los artistacos (los de la España cañí, los que salen por la tele tan enfadaos), los medios que los jalean y les dan cuartelillo, la llamada “industria musical” y demás caterva al haber colado en la nueva y flamante “Ley del desarrollo sostenible” (anteproyecto todavía; todavía) así, como de rondón, un artículo tan polémico como el del corte de servicios de Internet a aquellos usuarios a los que se les presuponga violación de derechos de autor. A ver si nadie se da cuenta, total las leyes son un coñazo … lo que decía: malas artes.
¿Y desde cuando se habla de política en lasmalasartes?, podréis preguntaros algunos. Después de remitiros con amabilidad pero con firmeza a nuestro ideario particular, me limitaré a argumentarlo con otro suceso acontecido esta misma mañana y protagonizado por los representantes autoproclamados de la cultura de este país.
Al grito de “En cinco años esto desaparece. No habrá ni canciones ni música”, una comandita de viejas glorias y nuevos bodrios han protestado muy dignos delante del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, poniendo como precio a pagar, si el Gobierno y la Sociedad en general no accede a sus peticiones, algo tan grave y a la vez etéreo como nuestra “credibilidad como país”.
¿Desaparece la música en cinco años? Pues entonces en lasmalasartes nos interesa.
Y aquí señores nos preguntamos: ¿Y qué carajo es lo que desaparece? ¿Las canciones y la música? Joder, qué pretensión, qué vanidad, que onanística autosatisfacción !!!! Un fenómeno cultural como la música y sus canciones, que ha acompañado al hombre desde que vivía en cuevas acurrucado alrededor de un fuego, que ha movido montañas, que ha enamorado, del que se ha dicho que es el alimento del alma, ¿desapareciendo en cinco años? No lo creemos. Debe ser un chiste, un juego de palabras, un chascarrillo, una chanza, una chacota. En fin, que no creo que esperen que una insensatez de ese calibre pueda ser tomada en serio por nadie. Entonces, ¿qué es lo que desaparece? Evidentemente su modelo de negocio, su modo de ganar dinero (a espuertas). O al menos se transforma. Como todo en esta vida, y mucho más en la sociedad de la información y del continuo cambio en la que vivimos. Las cosas evolucionan. Adáptate o muere. Pero ese es otro post.
Como decíamos, debe ser un chiste, sí, pero .. ¿a que entretiene? Porque parece que ese era precisamente el objetivo. Disculpen que piense mal (dice el refrán que acertaré), pero qué casualidad más casualidosa que ambos eventos sucedan en el mismo día: el gobierno cuela el polémico artículo que dará poder a las gestoras, a las productoras, a las distribuidoras (¿a quién? parece que no lo especifica demasiado) para castigar con su puño vengador al que no quiera pagar 20€ por un CD y no encuentre otro medio (español) de acceder al mismo valor, poniendo algo más que en duda su libertad de expresión; al mismo tiempo, un grupo de artistas capitaneados por Promusicae alzan la voz, lloran, braman y protestan (por el mal que les haría que no saliera esta ley adelante, claro). Y los demás somos todos tontos. Y nos pueden entretener, despistar, timar a voluntad.
¿Qué más se puede pedir para empezar una mañana de martes?
Para los curiosos, el Time Lapse es una técnica de vídeo que consiste en pasar sólo ciertos fotogramas de una secuencia, ya sea eliminando los demás de la secuencia de vídeo o montando fotos tiradas cada cierto intervalo de tiempo (de ahí lo del time lapse). En este caso, se utilizaron la friolera de 10,000 fotos, tomadas cada 6 segundos desde las 9:09h hasta las 23:29h.
Bonito experimento, que me recuerda que tenemos un post pendiente sobre el último gran festival de cortos auténtico de este pais: Corta2.
Society, you’re a crazy breed,
I hope you’re not lonely without me
Aviso de spoiler: voy a tratar de no contar explícitamente nada que os estropee la historia si no la habéis visto, aunque lo que puda contar sea evidente desde la primera escena. Aún así, vedla primero y luego me contáis.
Esta historia llega; y tarda algún tiempo en irse. Después de verla hablas, comentas, discutes, buscas información en Internet. Luego deja un pequeño poso de reflexión. El secreto está en que consigue que mucha gente se identifique de una u otra manera con el protagonista. ¿Quién no ha estado tentado alguna vez de hacer lo mismo, arrastrado por sentimientos parecidos de uno u otro modo? Ya sabes, aquello de abandonarlo todo, romper y dejarlo atrás, empezar de cero, encontrarse a uno mismo, experimentar la libertad absoluta y la autosuficiencia, coger la mochila y viajar por el mundo sin más fin que el propio viaje en sí, comprar un pueblo abandonado y vivir de los tomates y los terneros que seas capaz de criar … son sentimientos comunes y seguramente lógicos en esta sociedad cada vez más hiper-conectada e hiper-regulada en la que pasamos nuestras vidas. Es aquello del “me voy a echar al monte con un taparrabos y un cuchillo, a cazar osos con mis propias manos” que yo mismo he pensado y dicho en más de una ocasión, pero que evidentemente nunca he hecho; no duraría ni medio minuto delante de un oso con mi Opinel y estaría ridículo en taparrabos.
Christopher McCandless sí lo hizo. Y no me refiero al taparrabos. Tras una infancia de padres dominantes y peleas en casa, el hijo inteligente de las buenas notas que se deja llevar y hace “lo que se espera de él”, incluido graduarse con éxito en una prestigiosa carrera de una buena universidad, sin esperar siquiera a recibir las notas finales, dona sus ahorros, quema sus carnets, cambia de nombre y se echa a la carretera para viajar por Norteamérica, a buscarse a él mismo y a experimentar su libertad.
Tras un par de años deambulando, encontrándose a todo tipo de personajes en el camino que representan su nueva gran familia, decide emprender su aventura definitiva: adentrarse sólo en la fría e indómita Alaska, donde ni siquiera los aviones crucen el cielo. En medio del entorno más salvaje y “puro” que es capaz de alcanzar, encuentra un autobús abandonado en el que se asienta y donde pasa meses de supervivencia, viviendo de la caza, las bayas silvestres, la lectura de algunas obras elegidas y la escritura de sus diarios. Es en este autoimpuesto retiro espiritual donde llega a la más brutal de las conclusiones de su nueva filosofía. Una revelación mística que le abre los ojos y le golpea, tambaleando – como poco – en el camino algunos de sus ideales existencialistas que el espectador ya ha hecho suyos. Y es en ese momento cuando ya no estás tan seguro de lo que pensabas de él y su aventura.
En cuanto a la película, la historia está magníficamente narrada usando un esquema de relato del momento actual (su vida en el autobús) entremezclado con los flashbacks de su viaje previo. Hay que destacar la impresionante imagen visual de la película; cada plano y cada imagen aparecen cuidadísimos en escena, con un excepcional sentido estético y con un tremendo manejo de la luz. Fue uno de mis compañeros de visionado, uno del gremio que para bien o para mal acostumbra a ir más allá y fijarse en todos los detalles técnicos, el que comentó que casi todas las escenas al aire libre estaban rodadas al amanecer o al atardecer, lo que ayuda a mantener la continuidad de la película a través la cálida luz que ilumina los espectaculares paisajes de Alaska. Una auténtica belleza. Para culminar, una tremenda banda sonora. Eddie Vedder en todo su esplendor. Temas como Hard Sun, Society, Long Nights y Guaranteed acompañan los pasos de Alex y contribuyen a crear el ambiente de la película. Hurras para Sean Penn como director, hurras para Emile Hirsch en su creíble interpretación de Alex y hurras variados para los acertados actores de reparto: Catherine Keener, Vince Vaughn o Hal Holbrook. Hurras y Óscares (montaje y actor de reparto a Hal), Globos de Oro (a Eddie Vedder) y premios variados.
Como curiosidad, el autobús 142 todavía está en el mismo sitio en el que lo encontró Alex, ya que se usa como refugio ocasional de cazadores. Tras el éxito del libro (sí, has acertado, basado en el diario verídico de Alex) y de la película en USA se ha generado un goteo constante de gente que recorren su mismo camino en una especie de peregrinaje, con mitad de adoración idealizada y no menos mitad de morbo. Incluso puede localizarse en el mapa.
Autoretrato de Chris McCandless en el autobús.
¿Es Alex un loco y un estúpido deslumbrado por sus delirios idealistas? ¿Es el héroe que todos queremos ser pero nos atrevemos? ¿Ególatra insensible y cobarde o valiente buscador de la verdad? ¿Filósofo liberado o niño rico que lo tiene todo?
Como espero mañana (hoy!) comentario del festival en el que tocó Nacho Vegas y al que han asistido miembros insignes de LMA, este post no estará mucho tiempo en cabecera. El suficiente para que os partáis (espero) el ojete como he hecho yo.
Merece la pena verlo entero, tiene momentos estelares cómo los solos de Chema el panadero !! Mítico.
J. G. Ballard – El día de la creación (1987)
Minotauro, 2003
7,8 / 10
Después de unas semanas dándole vueltas, hoy inauguramos la sección literaria de Las Malas Artes. No conseguía decidirme por un título digno de tan alto honor; lo único que tenía claro era que iba a ser un título de ciencia ficción. ¿Por qué lo tenía tan claro? Bueno, en primer lugar porque es uno de mis géneros preferidos. Segundo, por estadística: últimamente dos de cada tres de mis lecturas. Tercero, pensando en desterrar (o al menos intentarlo) algunos de los prejuicios asociados a la ciencia-ficción. Si no son suficientes motivos, como diría hunky, pues porque y punto. ¿Y sobre cuál de ellos debíamos escribir? Pues el último y tema resuelto.
– Modo apología ON –
Tras el avance del espectadoraleatorio, hay que aclarar que esto de la ciencia ficción no va (exclusivamente) de dragones, mazmorras, sables láser, elfos o naves espaciales. De hecho, no tiene por qué ver necesariamente con ninguno de esos temas. Usando las palabras de Philip K Dick, diremos que la ciencia ficción trata más bien sobre sociedades alternas derivadas de alguna manera de la nuestra, desfiguradas por el esfuerzo mental del autor, que dan lugar a acontecimientos que no ocurren en nuestra sociedad ni en ninguna del presente o del pasado; esta desfiguración, coherente y auténticamente nueva, estimulará el intelecto del lector y abrirá su mente a ideas que hasta entonces no había imaginado. Suena bien, ¿no? Convendréis entonces conmigo en que la ciencia ficción puede ser un medio válido de exploración del pensamiento humano: la filosofía, la ética, la sociedad, la psicología y comportamiento humanos o la propia Historia pueden ser deformados a la luz de toda suerte de reglas imaginadas. Curiosamente, las conclusiones extraídas de este ejercicio mental bien pueden muchas veces ayudarnos a razonar sobre nuestra propia sociedad y nosotros mismos, dándonos nuevos cristales a través de los que observarlos.
La ciencia ficción sirve también para imaginar futuros, estirando los límites de lo establecido, y muchas veces la ciencia ficción de hoy es la realidad de mañana. Recordemos por ejemplo cómo las “alocadas” ficciones del mítico Julio Verne se han convertido en realidad no tantos años después (en su segunda novela París en el Siglo XX, no publicada hasta su descubrimiento en 1994, ya imaginó cosas como el consumismo capitalista, Internet o la silla eléctrica); o como las tres leyes de la robótica ideadas por el grande Isaac Asimov se usan en el desarrollo de la robótica en el “mundo real”.
Bien, en este punto ya hemos acumulado algunas importantes conclusiones: a) la ciencia-ficción no es (exclusivamente) territorio de freaks y quinceañeros, b) la ciencia-ficción puede desarrollar y aportar ideas interesantes a infinidad de géneros, c) la ciencia-ficción, qué carajo, mola. Y sí, aún noto algunas de vuestras burlonas miradas en mi cogote. Un respeto, leches.
– Modo apología OFF –
Pero pasemos sin más dilación al tema que hoy nos ocupa: El día de la creación, de James Graham Ballard.
Llevaba tiempo detrás de leer algo de Ballard. “El día de la Creación” no es su obra más famosa, ahí tenéis para demostrarlo a “Crash” o “El Imperio del Sol”, acompañadas en la fama literaria por sus respectivas versiones cinematográficas (Billy?); en mi caso, al ser el primer libro que leo (devoro es más preciso) de J.G., es de la única que puedo hablar.
El protagonista de esta hipnótica obra es un médico de la OMS destinado en Port-la-Nouvelle, una remota ciudad de un inventado país del áfrica central, cercana al Chad y Sudán, por si eso ayudara a situarla en alguno de vuestros mapas. Antes floreciente por la explotación de tabaco a cargo de una multinacional francesa, ahora se encuentra abandonada tras los conflictos entre guerrillas de insurgentes y fuerzas del gobierno y asediada por el desierto que avanza inexorable para sepultarla. Tan sólo quedan rezagados algunos personajes, dispares y estupefactos, que acompañarán al Dr. Mallory en el desarrollo de su propia y desmesurada obsesión.
Ballard describe un mundo decadente lleno de edificios herrumbrosos, bases mineras, industriales y militares agotadas y olvidadas, vegetación muerta, polvo y basura acumulándose en la orilla de lagos secos. En medio de este escenario catastrófico la mayoría de personajes vagan, arrastrando sus mezquinos y ridículos intereses, buscando sin buscar un asidero que les reconduzca de sus fracasos y ruinas.
De repente, cuando parece que el territorio está definitivamente condenado al olvido, el doctor Mallory libera por casualidad una fuente que acabará convirtiéndose en un gigantesco río que cambiará el paisaje. La promesa de un Segundo Nilo que irrigará todo el bajo Sáhara trayendo fertilidad y riqueza a los yermos territorios hace sonreír a todos por breves instantes. A todos salvo al Doc Mal, que se considera creador del río y a la vez ofendido por su presencia, largo tiempo buscada. Este amor/odio le empuja irremediablemente en un largo viaje en busca de sus fuentes y que arrastra consigo a los demás personajes hacia una fatalidad anunciada.
Por si fuera necesario añadir decadencia a la escena, todo el relato se entrelaza con el del nabokoviano amor del doctor por su compañera de viaje, una tribal niña de doce años, salvaje y de motivaciones incomprensibles, que se convierte en la otra obsesión del doctor. Este oscuro ángel de la guarda, que a veces parece fruto de los delirios febriles del doctor, le acompaña y cuida a la vez que dirige y empuja su irracional misión.
El día de la Creación se lee de un tirón. A pesar de su prosa densa y de las oscuras, opresivas y a veces obscenas descripciones del entorno que lo rodea, el río mítico, verdadero protagonista de la obra, consigue atraerte a lo más profundo junto con sus empecinados inquilinos, en un crescendo de intensidad comparable a la del propio río.
En el caso de Ballard y de esta obra en concreto, su ciencia-ficción no es del tipo premonitorio ni futurista del que hemos hablado antes. Tampoco hacen apareción elfos ni sables láser. Sin embargo la exploración del comportamiento psicológico de personajes reales en los presentes alterados, irreales, opresivos y a menudo distópicos como éste, hacen de esta lectura una interesante experiencia.
No dispongo todavía de capacidad de comparación, pero espero pronto, queridos lectores, poder hablarles de otra obra de Ballard que alcance el 10/10.
Tambores, los que no nos cansamos de tocar algunos felices afortunados el pasado fin de semana. Lejanos, porque el lugar elegido no lo podía estar mejor: alejado de rutas transitadas por madrileños domingueros (aparte de los presentes, claro está), ideal para alejarse por un rato de los ruidos de la ciudad y la gente, perdidos en el monte, aunque suficientemente cerca (de Madrid) para no considerarse “un viaje”. Y fue de ese ruido del que nos alejábamos el que precisamente nos hartamos de hacer todo el fin de semana. Fin de semana que os paso a relatar para ver si alguien siente la llamada de los tambores y se anima para el verano que viene. A ese le voy advirtiendo: un auténtico Plan para Mañana.
El Pieladrums es un evento que se viene realizando desde hace varios años organizado por etnopercusion, una escuela de ritmos de percusión africanos de Madrid. Anual (junio) hasta esta convocatoria, tras la que se va a empezar a celebrar también en septiembre, el Pieladrums acoge de uno a dos centenares de personas, normalmente alumnos o ex-alumnos de la escuela, acompañados de todos los colegas que éstos quieran llevar. En nuestro caso fuimos cuatro los que conseguimos asistir, tras ser diezmados por influenzas y sobrinos, gracias a que desde hace dos meses formo parte del primero de los mencionados colectivos. Los mismos cuatro que volvimos con muchas ganas de repetir, un montón de anécdotas bajo el brazo y cierta pre-depresión post-vacacional.
El entorno, espectacular: el campamento del Piélago, en un inmenso robledal cerca de Navamorcuende. Dónde dices? En las faldas de la Sierra de Gredos. Ein? En Toledo. Ah. Cabañas de madera, un comedor cerrado por si llueve, un par de salas de actividades con proyector y equipo de sonido … y un bosque precioso y muy bien conservado. De los robledales más bonitos que he visto por el centro de la península.
La planificación: una superpoblación de talleres festivo-culturales para todos los gustos, que se fueron sucediendo en ordenado caos y con un denominador común: el buen rollo. Opciones no faltaron para que cada uno se montara el fin de semana que quisiera: asistir a clases de percusión de distintos estilos, como la africana, la cubana o la vasca con su tradicional txalaparta; ver películas como Misterioso Asesinato en Manhatan, Transamérica o Hacia rutas salvajes (que al final se quedó olvidada en alguna casa y fue sustituida rápidamente por Slumdog Millonaire); tratar de enraizarse a la tierra o volar con las nubes en clase de taichí mientras cerca suena el djembé del taller de masaje-percusión; degustar brebajes de distinto contenido alcohólico como los mojitos, tés, vinos de tierras ibéricas o cervezas de otras más lejanas; aprender artes manuales de todo tipo como pintar vidrio, fabricar papel maché, atrapasueños o cariocas; acercarse a la fabricación de instrumentos, o fabricarlos uno mismo con material de desecho, como unas flautas muy majas que, junto con el par de perros sueltos, le dieron al fin de semana ese toque perroflautista que algún redactor de malas artes esgrimió como excusa para no acercarse; mover el cuerpo a ritmos latinos o angoleños, o incluso al son de otros más agresivos en clase de defensa personal; escuchar de labios experimentados lo jodido que es el mundo por ahí para que tenga que existir una disciplina marcial como el krav maga, cuyo principal objetivo es solucionar los problemas en dos golpes exactos; si son tres ya te ha sobrado uno; y el contrario, bien jodido en el suelo, donde debe estar; maravillarnos de lo pequeños que somos y a lo a toda hostieja que nos movemos, observando la luna – terrestre-, las lunas de Júpiter junto con sus eternas tormentas o estrellas de colores a través del accidentado telescopio del espectadoraleatorio, en el poco contaminado cielo pielaguense … en definitiva, construya su propia aventura y, cuando se canse, coja una cerveza y/o un tambor. ¿Se puede pedir más? Se puede, pero éste no es el sitio ni el lugar.
En medio de todo el fregao, Fale, el organizador y profesor de etnopercusion. Menuda clase de percusión africana que se marcó a primera hora del sábado. ¿Sabéis cómo suenan 70 personas con tambores en las manos, la mayoría de nosotros con poca o ninguna idea en absoluto de como usarlos? Pues en menos de una hora aquello sonaba muy pero que muy decentemente. Varias lineas con distintos instrumentos sonando a la vez, cortes y reenganches de ritmos de djembés, machacones dun duns, llamadas perfectamente contestadas … un lujo, explicación contextualizadora (sí, tenía que meter el palabro en algún sitio) del papel del ritmo en la vida tribal incluida. Toma ya. Parece fácil, lo que quedó refutado tras alguna otra clase de percusión recibida. Porque una cosa es dominar un tema y otra muy distinta saber transmitirlo.
Y si con todo este alegato no he conseguido convencerles, oh lectores a millares, se lo diré de otra manera: u se cogen sus emails y se me apuntan todos a clase pero ya, u les mando a mi primo el de krav maga.
Cortinilla equis … ésto es lo que suena mientras escribo estas lineas. Merecéis que lo comparta con vosotros. Simplemente insuperable.