
Sombreros fuera: la gala fue impecable, técnicamente hablando. Fenomenalmente hecha, alejada de la cutrez tradicional. Tan fenomenalmente hecha que ahora nos preguntamos cuánto nos ha costado hacerla. Definitivamente en España nunca estamos contentos.
Ha sido una “gala digna”, dicen. Bueno, parafraseando lo que oí ayer por la mañana en la radio: “las galas dignas son las que no le cuestan dinero al contribuyente”.
No obstante, al margen de estas digresiones, y hablando de la gala propiamente dicha, ésta fue notable, aunque en sus mejores momentos siga siendo una fotocopia de los Oscar: Buenafuente al principio entrando en escenas de películas, como Billy Cristal, cuatro ganadores del goya al mejor actor/actriz presentando y saludando a los ganadores de este año, etc. Buenafuente, mejor cuando parece improvisar: “Eso ha sido una descarga legal”. En general poca caspa. Inusual.
Pero “todo pasa y todo queda” amigos: fieles a la tradición, se premia a una película de la guerra o de la posguerra, y si nadie la ha visto, mejor. Sabemos, no obstante, que la recepción crítica a Pa Negre ha sido, en general, muy buena. Lamentablemente no la hemos visto y no podemos opinar, pero lo cierto es que abundaban las películas aparentemente buenas en la cosecha de 2010. Las dos que he visto yo (Balada y Buried) lo son.
El discurso de De la Iglesia, notable, aunque nuevamente se demuestre que, en España, se tiende a considerar poco menos que un Sócrates a quien que se sale en público del discurso dominante, simplemente porque lo hace. Tan insólita es la cosa…
Pero hubo ecos en la gala del tradicional victimismo, y del cansino debate de “los problemas del cine español”, los de siempre:
Se ha desplomado el número de espectadores en 2010, pero:
- No es problema de promoción (¿alguien más tiene la impresión de que en las cuatro últimas semanas se ha hablado casi más de los Goya que de Egipto?)
- No es un problema de descargas, por lo menos en los términos cuantitativos que maneja el ministerio (¿quién se ha descargado Pa Negre?)
No, creemos que los problemas del cine español, en cuanto dificultades asociadas a una solución, son básicamente dos:
- Es problema de casta. La casta privilegiada que recibe dinero por divertirse haciendo películas. Etiqueta más o menos justa en según qué casos, pero que está ahí. Si vendes un producto y le caes especialmente antipático a tu consumidor (como es el caso) no debes dedicar tus energías a culpar a éste, por muy equivocado que pueda estar. Eres un vendedor, no juzgues a tu cliente: juzga a tu producto. Y si tu producto es inmejorable, cámbiale el nombre. Por eso creo que la Academia necesita renovar caras, y el nuevo director debería ser alguien desconocido y, si es posible, de fuera. No será así, y dentro de 5 años seguiremos sin atacar el problema y dando vueltas a lo mismo: lo que viene siendo España.
- Es problema de capital riesgo, de sector protegido, de distanciamiento de la cruda realidad económica. Y es que Agustí Villaronga agradece que su película haya salido adelante porque “en Cataluña hay productores más arriesgados”, pero Expansión dice:
‘Pa Negre’ costó cuatro millones de euros, financiados en un 82% con fondos públicos.
Los heroicos productores catalanes arriesgan el 18% de la financiación del film. El otro 82% ya lo arriesgará el ciudadano catalán, y cuando la CCAA quiebre ya iremos a la caja de las autonomías a coger de lo que sobra para alfombras rojas.
Es que no puede ser…..


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