Como buen espectador que se deja llevar por los títulos y no por los membretes, o recomendaciones de periódicos, o paginas web de opinión, acabé viendo “MacBeth. William Shakespeare”, en el Circulo de Bellas Artes. Recibiendo la hermosa sorpresa por parte de la Compañía “Teatro Defondo” de interpretación, puesta en escena, y gusto al adaptar un clásico que los años no envejece sino que refuerza la excelente capacidad de Shakespeare de retratar las pasiones humanas, y dibujando al ser humano fuera de cualquier marco temporal, tal y como es, un retablo de sentimientos, y pasiones que nos dominan da igual la época, o el origen.
[ Obviamente este servidor se permite este análisis sabiendo que desconoce si es cierta la homogeneidad de los sentimientos humanos a través del globo, e independiente cultura. Salvando las generalidades sigo adelante ]
MacBeth se traslada desde la lluviosas y verdes colinas Escocesas del siglo XI, has el claustrofóbico encierro de una cárcel, convirtiendo a MacBeth en un sicario encerrado a las ordenes del jefe del Ampa “Duncan”. Defondo, traslada con elegancia esta historia sobre el ansia de poder, y la violencia por el poder al que parece su lugar en el mundo actual, las cárceles, y la mafia. Donde con facilidad nos recuerda a tantas películas americanas de cárceles, y cadenas perpetuas, muy recientemente “El Profeta”, aunque de producción Francesa bebe de las esencias de América, y sin ninguna queja Shakespeare parecía haberlo visto antes, y con ayuda de “Defondo” se plasma, se dibuja como si fuera obvio que unos de los lugares de MacBeth era la cárcel.
Que espectador no le chirríe encontrar a Macbeth como un sicario enchironado, esto no es solo gracias a un buen texto, la puesta en escena minimalista ( la necesidad hace el miembro y ante la crisis construyamos castillos de naipes) ayudada con una buena iluminación, y un sonido en su justa medida, no hay nada como que algo no se note para saber que esta bien hecho, encuadernan a los personajes de la edad media en sus celdas, y patios de castigo. Los cambios reforzados con sonidos metálicos hacen recordar al carcelero, a las llaves, y los cerrojos, las puertas automáticas y el hormigón, y rellenan los vacíos llamando a la imaginacion. Pero un buen texto y un buen ambiente no es lo único de lo que vive una obra.
Y como no los actores, cabe destacar su homogeneidad, no sé debido a qué, pero ninguno destacaba por especialmente malo, o otros especialmente bueno. Puede sonar mal pero la necesidad coral de una obra, donde nadie subraye las falta de otros ayuda a dar coherencia al texto, siempre obviamente que hablemos de un nivel mínimo de calidad. Cuando los actores son malos, poco se puede hacer, doy fe, que he visto corales de mal gusto y he llorado, por no poderse gritar en un teatro. Pero sin embargo quiero destacar a Juan Carlos Castillejo, que supura teatro, y capacidad de cubrirse con un personaje y no ser reconocido. Primero como el justo Durcan y luego como Asesino.
Os invito, quizá no ha pasar el mejor momento de teatro de vuestra vida, pero mientras circulan tanta obra blanda, tanto papel chiqué de risa vacía, me alegra haber acertado un con un buenísima adapatación de un clásico, que hace merecer la entrada, por otro lado, bastante barata.


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¿Macbeth en la cárcel? ¿Y las brujas de la profecía quiénes son? ¿Los carceleros?
¿Y su mujer quién es? Supongo que le pasa la clásica lima dentro del pastel, pero no para que la use para escaparse, sino para matar al rey. ¿Me equivoco?
Mítico, mítico. Increíble la capacidad de las obras de Shakespeare de salir de su contexto y seguir manteniendo la eficacia. Ahí está “Ran”, que no deja de ser El Rey Lear en Japón.
Es lo que diferencia a “Macbeth” de “Felipe y Letizia”. Si experimentásemos con esta asombrosa pieza dramática de telecinco sacando la acción de su contexto dramático (el prícipe de La Zarzuela) para trasladarla a otra corte (digamos, la del príncipe de…. Bel Air) seguro que la cosa chirría.
Ah, pues no, sí que funciona. La comedia se mantiene: http://www.youtube.com/watch?v=qYv0D_5wp-s
Comedia a la grande.
Pretendo desvelar todos los elementos de la obra para invitar al publico a verla. Las brujas siguen siendo las brujas, aunque aparecen más como Sátiros, que como brujas. La obra mantiene el lado mágico, pero se traslada a San Quintin.