
Dice Eduardo Momeñe en su excelente libro “La visión fotográfica” que una buena fotografía es finalmente un punto de vista bien expresado… sobre algo que todo el mundo ha visto.
“El mundo ya ha sido visto por activa y por pasiva” (dice Momeñe) ”pero lo que aún no ha sido visto es su imagen en nuestras fotografías. De eso trata hacer fotografías. Si reflexionamos sobre esa idea, quizás sintamos una muy buena sensación, la intuición de que comenzamos a comprender de qué trata la fotografía, de que todo es posible con nuestra cámara. En cualquier caso, seamos pacientes, ya que a un buen fotógrafo no se le exige que desentrañe los grandes enigmas del universo, sino tan sólo que sus fotografías estén bien hechas, que no tengan trampas, que no osen intentar ir más lejos de lo que llega su mirada.”
La que conocemos como “música popular”, tiene muchos puntos en común con la fotografía: al final el pop no es más que una persona o grupo de personas intentando expresar su opinión sobre el mundo a través de canciones. Y en este mundillo, al igual que en el de la fotografía, hay gente que intenta con sus canciones ir más lejos de lo que llega su visión. Es, desgraciadamente, el caso que nos ocupa.
En agosto Arcade Fire publicaron su tercer álbum, “The Suburbs”. El planteamiento de este trabajo es de nuevo el de la reflexión, el motivo, la expresión de una opinión. Vuelven al terreno del álbum-concepto, como ya hicieron en Funeral (con acierto) y en Neon Bible (con menos acierto). Es un ejercicio osado ya que, al presentarnos así su trabajo, nos invitan a analizarlo con mucha más profundidad que en una colección de canciones independientes entre sí.
Los de Montreal vuelven a utilizar los barrios residenciales de las grandes ciudades como materialización de la frustración, de la subyugación del hombre moderno al sistema, del profundo hueco emocional que deja en nosotros nuestro modo de vida.
El problema en este The Suburbs es que Arcade Fire se limita a darnos puntos de vista tan manidos, tan usados, que es difícil que sean tomados en serio. No nos dan, como pide Momeñe, su punto de vista, sino un punto de vista genérico, anestesiado, aceptado por adelantado.
Eso nos deja dos posibles juicios: o bien son unos cobardes o bien han fallado.
Claro que conocemos a Arcade Fire de antes. Y Funeral no era cobarde. En aquel disco, los “Neighborhoods” transmitían tanto musical como líricamente un concepto parecido, haciendo que te sitieras tocado por las emociones propias y desnudas de la pareja Buttler – Chassagne. No, Arcade Fire no son unos cobardes. Arcade Fire han fallado.
Pensemos en una lista de tópicos que se nos puedan ocurrir, así a bote pronto, sobre la vida del hombre moderno. Les pongo los que se me ocurren a mí. Para todos ellos tengo una canción de The Suburbs:
- El mundo ahora va demasiado rápido. Los jóvenes no saben lo que es disfrutar de las cosas (o, que asco el email, el facebook y el móvil, con lo románticas que eran las cartas).
- We used to wait (I used to write letters / I used to sign my name […] /Before the flashing lights settled deep in my brain […] / So I never wrote a letter / I never took my true heart / I never wrote it down / So when the lights cut out / I was lost standing in the wilderness downtown)
- Nos estamos cargando el planeta (o menos mal que yo he visto bosques y animales, mis hijos o los hijos de mis hijos seguramente no tendrán esa oportunidad).
- The Suburbs (I want to hold her hand / And show her some beauty / Before all this damage is done).
- La sociedad de consumo nos convierte en personas con deseos fugaces. (o el síndrome del comprador de productos Apple)
- Modern Man (in line for a number but you don’t understand / like a modern man)
- Los adolescentes de hoy en día, se creen diferentes, pero en realidad son igual de consumistas que los demás (o mira a ese progre que bebe coca cola y se viste en zara)
- Rococo (They seem wild but they are so tame / They’re moving towards you with their colors all the same).
Arcade Fire han transformado en tópicos las angustias vitales que los protagonistas de sus canciones sentían en Funeral, cuando el futuro les hacía cerrar los ojos ante ese horrible modo de vida y seguir adelante, en la rueda, pero con ese hueco en el corazón.
Cojan su copia de Funeral. Arranquen Spotify. Pongan Funeral. En Neighborhood #4, gritaban: All the neighbors are startin’ up a fire / burning all the old folks the witches and the liars / My eyes are covered by the hands of my unborn kids / but my heart keeps watchin’ through the skin of my eyelids. Comparen eso con la letra de Deep Blue: Hey. Put the cellphone down for a while / In the night there is something wild / Can you hear it breathing? / And hey. / Put the laptop down for a while / In the night there is something wild / I feel it, it’s leaving me.
No me hace falta escuchar a Arcade Fire decirme que apage el ordenador, que me está alienando y que las estrellas son muy bonitas y volvamos al pasado, allí todo era más bonito, más romántico. No me hacen falta tópicos que se llevan aplicando sobre el hombre moderno desde el siglo XIX. No me hace falta el mal uso que se hace en The Suburbs de la simbología de Bruce Springsteen, tanto musical como líricamente (Suburban War es tal vez el mejor ejemplo). Los coches, por ejemplo, son tema recurrente en este Suburbs, pero mientras en Funeral simbolizaban la vida, la seguridad, sólo rota por la muerte, como en In the backseat (Alice died / In the night / I’ve been learning to drive / my whole life), aquí son un elemento meramente romántico, efectista, hueco, copiado y pegado de alguien, el Boss, que fue quien los transformó en un símbolo, en la única manera que tenían los perdedores de escapar de su pasado.
Dicho esto, queridos lectores, no me malinterpreten. Temas como “Suburban War”, “We used to wait”, “Sprawls II” o “The Suburbs” alcanzan un nivel (puramente musical) que ya quisieran muchos. La música de Arcade Fire nos gusta, nos convence, es excelente. Sus fotografías, sueltas, captan nuestra atención. El trabajo, señores, no nos lo tragamos.
Continuará…


Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: Dice Eduardo Momeñe en su excelente libro “La visión fotográfica” que una buena fotografía es finalmente un punto de vista bien expresado… sobre algo que todo el mundo ha visto. “El mundo ya ha sido visto por acti……
Eres de un convincente que espantas….vamos, que casi devuelvo mi copia (¿qué es Spotify?:) de The Suburbs.
Recuerdo que me dijiste ya en agosto que las letras…ni fu ni fa. Yo sigo pensando lo mismo que entonces: admitiendo que buena parte de lo que dices es cierto (y en espera que que alguien me explique qué tiene que ver la vida en el extrarradio con la partida de Gari Kaspárov contra el ordenador aquél) sigue siendo un disco muy bueno.
De todas formas, no por manidos dejan de ser ciertos los tópicos. Tan ciertos son que incluso Arcade Fire han caído en su propio torbellino: nos dicen que todo va muy rápido ahora, y ellos han sido los primeros en caer en ese guindo.
Y es que al Boss, pasar de:
Highway’s jammed with broken heroes on a last chance power drive
(Born to Run, 1975)
a:
I love you, I love you, I love you, I love you I do
You whisper “Then prove it, then prove it, then prove it to me baby blue”
(Kingdom of Days, de Working on a Dream, 2009)
le llevó 34 años. A Arcade Fire, 6.
Por cierto: Born to Run en Los Soprano. Y Steve Van Zandt ahí junto a Tony Soprano. Controlando.
Mmmmmmm……..parte II??
¿Llegará antes:
- Los Goonies 2?
- La Princesa Prometida 2?
- Waterworld 2?