
Chus Tas, nuestro lector número 13, Tío Mac el Viajero ocasional y futuro “postero” en LMA de lo que se avecina, vecina, en el mundo del 3D, ha incluido un más que brillante comentario en el no más brillante post del juguetito de Arcade Fire que, creo, cierra prácticamente el debate. Por si no fuera así, aquí estoy yo para cerrarlo, fácil tarea en esta web de ninis (Ni Escribo, Ni Comento), paraíso de los que deseamos tener razón.
A lo que voy: dice Chus Tas que Hitchcock ya usó el 3D en Dial M for Murder (Crimen Perfecto), y que ahora nadie reinventa la rueda, ni siquiera James Cameron y su cinexin particular del siglo XXIII. Y que lo que nos queda por ver (y coincido con él, efectivamente, en que aún no lo hemos visto) es la explotación artística del medio. Y sí, eso excluye al bueno de Hitch como explotador del 3D con pretensiones artísticas.
Porque Hitchcock no lo explotó. Sabemos por el Hitchcock-Truffaut, libro-biblia que ya comentamos por aquí en su día, que el director británico despreciaba esa película. Y aunque a nosotros sí nos guste, podemos intuir el porqué de ese desprecio.
El 3D llegó al cine en los años cincuenta como remedio para la crisis de público que la llegada de la TV convirtió en motivo de pánico para los estudios. Y es fácil adivinar que Hitchcock, sin duda el más grande explotador de los recursos técnicos propios del cine que el cine ha dado, tendría enormes expectativas al respecto. El genio debió ver en el 3D una nueva herramienta para seguir bordando milagros visuales como el que años antes ya había perpetrado en su, para mí, mejor película: Notorious (Encadenados). En esta película Hitch hizo de dos o tres objetos (una taza, una botella…una llave) los protagonistas absolutos, como en ese mítico travelling cenital de la escena de la fiesta que nos dice que los protagonistas no son Ingrid Bergman ni Cary Grant, sino la llave.
En este excelente vídeo que he encontrado en youtube gente como Peter Bogdanovich o Claude Chabrol desvelan muchas de esas claves, muy claras incluso para quien no haya visto la película:
Tras hacer esto, uno puede imaginar que Hitchcock, al afrontar Crimen Perfecto ocho años después con una cámara en 3D, debía sentirse como un niño con zapatos nuevos. Pero algo le frustró.
Y es que nada pudo hacer Hitch en Crimen Perfecto que no hubiera bordado antes con una cámara en 2D. No vio nada revolucionario en el medio. Toda la emoción que quería conseguir era posible ya con la profundidad de campo. Por ese motivo, al final, limitó las escenas en 3D a un par de objetos claves en la trama: las tijeras de la escena más importante y, nuevamente, la llave que constituye el centro del desenlace.
Y ahí se quedó la cosa. Ahora, eterno retorno, el cine vuelve a estar en crisis, esta vez por la piratería. Y vuelve el 3D, aunque indudablemente mejorado, y, posiblemente (Chus Tas nos lo dirá) con nuevas y mejores herramientas visuales de las que Hitchcock tuvo a su alcance.
Nada es, pues, nuevo, ni siquiera el contexto. Pero sí es cierto que la vacante de explotador artístico del 3D sigue libre. Y, llegado el momento (si llega), esa persona será seguramente despedazada por los mismos críticos que defienden la revolución que la profundidad de campo de Ciudadano Kane supuso para el cine.
Comparto con esos críticos que a estas alturas ya nadie reinventará la rueda como Orson Welles, ese arroz ya ha pasado. Pero, por otra parte, no comprendo muy bien esta aparente obsesión por refundar algo que nos gusta tanto. La próxima película de Clint Eastwood no reinventará el cine, pero eso no quita para que yo la espere con ansia.
En la aparentemente previsible marea que se avecina de nuevos directores en 3D habrá, pues, embaucadores de tomo y lomo, dignos artistas circenses con voluntad de entretener (como Cameron) y, quizá, gente capaz de emocionar con su cámara.
Es decir, lo que viene siendo el cine.


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Este verano hice una prueba, vi Toy Story 3 en 3D y en 2D. Hay quien pudiera decir que Toy Story 3 no es un buen ejemplo, pero es una pelicula construida para el 3D, no tipo el Remake de “Luchas de Titanes” que fue filmada en 2D y luego pasada rapidamente a 3D por un software indio, que reducía la luz y forzaba en algunas escenas para que el publico pagara sus euros de más. El Resultado fue que todo el mundo que ha visto esa pelicula en 3D sale decepcionado de cómo se veía y lo poco que aportaba el 3D, aunque es cierto que también salían decepcionados del 2D por la pésima calidad de esta.
Toy Story retiene todo lo necesario para un película, esta filmada totalmente digital, tiene mucho movimiento, grandes momentos dramáticos, pero casi ninguno gana con el 3D. Ciertas escenas consiguen que estés dentro de la acción, y si esta bien filmado es impresionante, pero fuera de esas películas un buen guión le da igual estar en 2D o 3D, aunque lo mismo podríamos decir del color, aunque claro me viene al recuerdo RAN de Kurosawa. Por ahora no ha habido nadie que saque el partido que pueda tener al 3D y darle un verdadero sentido en el cine.
Sin despreciar al 3D, creo que se quedará como el THX como un elemento para grandes películas de acción, de efectos especiales, y para emisiones deportivas, pero mientras las grandes historias, seguirán esperando a la próxima revolución en el cine, o la siguiente tecnología que nos sumerja en las historias que desde el arte nos envuelven.