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Tocar e Irse: Cars

Cars Pixar

Cars, de John Lasseter y Joe Ranft (2006)

Seguimos con el ciclo Pixar en Las Malas Artes.

Ya dijimos por aquí que lo que en algunos films de Pixar existen, como parches impuestos/heredados de Disney, ciertos toques espúreos de moralina innecesaria que, como manchas en superficie, deslucen en parte la genialidad de estos films sin llegar nunca, eso sí, a arruinar la fórmula Pixar. Cual aceite sobre el agua, ese toque cursi moralizante jamás consigue apoderarse del film, porque éste fluye mejor y más rápido.

Y quizá el mejor ejemplo de esta reacción o falta de quimica entre ambos discursos sea Cars: no hemos visto, hasta hoy, otro film de Pixar cuyo discurso sea menos sutil, más torpemente evidente, presuntamente educativo e idealizante que éste: ahí está esa moraleja de “para qué quieres el éxito si ya tienes la amistad”, esa crítica a la cultura de la competitividad, al egocentrismo; esa filosofía de postín, moralmente intachable…pero enormemente previsible.

Por eso en Cars vamos siempre por delante de la acción, y siempre sabemos (sobre todo en la última media hora) lo que ocurrirá en la escena siguiente; la experiencia adquirida nos previene incluso de la próxima canción coñazo de Randy Newman que se agazapa a traición a la vuelta de la esquina.

Sí, la moralina luce abrillantada y encerada en Cars. Pero, sin embargo, Cars nos ha gustado:

Por conseguir el milagro de que un film tan previsible y con una duración inusitada para el cine de dibujos (¡112 minutos!) entretenga de principio a fin.
Por el excelente diseño de personajes, marca de la casa.
Por la reivindicación de la ruta 66 y la cultura americana de la carretera.
Por ser la última aportación al cine de un gigante de la talla de Paul Newman, que aquí dobla a Doc, ese coche que en su día fue campeón de carreras (el propio Newman corrió la Nascar Race varias veces).

Ésta última es una excusa perfecta para reividicar lo que no debiera hacer falta reivindicar: vean los films de Pixar en versión original, ganan muchos enteros. En el caso que nos ocupa será fácil convencerles: piensen que Paul Newman figura entre los dobladores originales, mientras que entre los españoles tenemos a Pedro Piqueras, Hilario Pino, Lorenzo Milá, Pedro Martínez de la Rosa (Fórmula 1) y los pilotos de rallies Dani Sordo y Nani Roma. Ahora díganme si no vale la pena verla en VO.

Ah, y las canciones no las canta Randy Newman en la versión española, sino El Sueño de Morfeo. Ah bueno, ahí estamos empatados. No vale pues. Cruci.

Menos tres para cerrar el ciclo Pixar: Ratatouille, Wall-E y Up. Primero debo hacerme con ellas; mi DVD no sabe lo que es un blurrays y sólo me las han ofrecido en ese marrrrrdito formato. Veremos.


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