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Cineclub (2007), de David Gilmour

cineclubDavidGilmour Interesante este libro: cuenta la historia real del propio autor, David Gilmour (nada que ver con el de Pink Floyd):

Resulta que el tal Gilmour, crítico de cine en varios medios canadienses, tiene un hijo adolescente que vive a la deriva, el instituto le importa poco o nada y sus padres temen que antes o después acabe dejándose llevar definitivamente entre drogas y depresiones. Gilmour, a su vez, está divorciado de la madre de su hijo y vive con su nueva pareja, aunque mantiene una excelente relación con su ex-mujer (con la que comparte la educación de su hijo, si bien éste vive con ella). Además, Gilmour acaba de quedarse en paro.

Entonces, de repente, se le ocurre una idea: ya no sabe qué hacer con su hijo, y lleno de dudas de su propia capacidad de ejercer como padre, decide educarle a través de la única cosa que conoce y con la que se siente seguro: el cine. Así que le propone un trato: “dejas el instituto si quieres, pero no tomarás drogas y, además, verás conmigo tres películas a la semana, elegidas por mí”.

Gilmour elige las películas siguiendo varios criterios, no sólo el de la calidad, y decide abrir el ciclo con la historia del niño Antone Doinel escapando del colegio y de la tutela de sus padres en Los Cuatrocientos Golpes. Al terminar el film le pregunta a su hijo: ¿Ves algún paralelismo entre su situación y la tuya?

Y así arranca la historia. Si bien el ciclo sirve de eje para contar cómo avanza esta particular relación padre-hijo, Gilmour no deja de ejercer de crítico y deja más de una perla sobre las películas que van viendo. Por ejemplo:

- Las cinco cosas que le encantan de Clint Eastwood, entre ellas: “Me encanta que cuando Clint dirige una película nunca dice “Acción”, sino que dice tranquilamente y en voz baja: “Cuando estés listos”. Y, por supuesto: “Me encanta la imagen de Clint en Harry el Sucio andando por una calle de San Francisco con una pistola en una mano y un perrito caliente en la otra”.

- Sobre Woody Allen: “Hoy en día las películas de Woody Allen desprenden una sensación de apresuramiento, como si estuviera intentando acabarlas y quitárselas de encima para hacer otra cosa. Esa otra cosa, por desgracia, es otra película”.

- Sobre Spielberg y esa pasada de película debut suya llamada El Diablo Sobre Ruedas (Duel): “ver esa película es como leer las primeras páginas de una gran novela; sientes que estás ante un enorme talento imprudente. Todavía no ha aprendido a anticiparse, a ser demasiado listo. Me imagino que a eso es a lo que se refería Spielberg hace unos años en una entrevista cuando dijo que procuraba revisar El Diablo sobre Ruedas cada dos o tres años para recordar cómo la hice. Daba a entender que hay que ser joven para estar tan seguro y no tener que disculparse por ello”.

- Sobre Showgilrs: “es una película que nos convierte a todos en proctólogos; la gente dice que Plan 9 from outer Space, de Ed Wood, es la peor película de la historia, pero es una idea heredada. Yo voto por ésta (…) Pero es en cierto modo una rareza cinematográfica, un placer inconfesable sin una sola buena interpretación (…) Al final me di cuenta de que había dedicado una introducción más larga a Showgilrs que a Los Cuatrocientos Golpes y a toda la Nouvelle Vague francesa”.

Quizá lo mejor del libro es que David Gilmour se aleja en todo momento de la intención de presentarse como un “padre guay”. Está lleno de dudas, más de una vez se pregunta a sí mismo si no estará haciendo una estupidez, y si bien a veces su método da en el clavo (ese momento en que alerta a su hijo sobre las drogas haciéndole ver la escena final de La Dolce Vita), otras veces es él mismo el que reconoce sus propios errores a partir de las películas que ven (genial el episodio de Ladrón de Bicicletas).

Al final el libro cae un poco es la sensiblería, pero ésta parece casi inevitable, dado que no deja de ser autobiográfico. De todas formas, la relación padre-hijo está genialmente descrita, con esos cambios de gusto generacionales: la incomprensión hacia los Beatles y el genial destripamiento del hijo – también a mí me ha ocurrido – de ese ángel de la pureza mitificado por nuestros padres, Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes: “Es una película rara, trata de un par de prostitutos. Pero es como si la propia película no lo supiera. Parece que se pensara que se trata de algo agradable y divertido (…) Y la mujer de la película es una puta”. El padre alucina con esto último, por supuesto.

En definitiva, un libro muy recomendable, agradable, de lectura ágil y ameno. Y, lo mejor de todo, despierta ganas de ver/revisar mil y un filmes.

¿He oído proyector en casa de Jos?

¿Fiesta posterior? ¿Barra libre? Trato hecho.

1 comentario a Cineclub (2007), de David Gilmour

  • Información Bitacoras.com…

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