Confieso, queridos lectores, mi ignorancia y mi falta de contacto con el mundo de la moda musical, ya que ayer, cuando llegamos a la impecable sala Florida Park de Madrid para asistir a la primera jornada del Primavera Club, lo hacíamos con la única intención de ver a Marissa Nadler y a Devendra Banhart. Los chicos que tocaban en medio, unos tal “Little Joy” se me antojaban una gente con suerte, unos chavales a los que les había tocado la lotería: tocar delante de una sala repleta de gente, ansiosa de ver al magnífico, inigualable y sublime Devendra (Fabrizio Moretti dixit).
Y resulta que los chavales se marcaron un conciertazo. Nos levantaron de las cómodas butacas a las que el sopor Nadler nos había pegado para zurrarnos en la cara con una ración de “algo que suena como los Libertines o los Strokes, pero en brasileño”. Eso le decía a mi compañera de fatigas ayer entre modernos. Y hoy les busco en el Spotify y joder, es que la voz es muy “Stroke”. Demasiado Stroke tal vez, ¿no? Que mosqueo… Voy a ver qué dice wikipedia…
Pues sí señores, el ex-batería de los Strokes montó con Rodrigo Amarante y la bella Binki Saphiro la banda que nos ocupa, durante la pausa que se ha dado (por poco tiempo) la banda aquella que devolvió las Converse All Star a los escaparates. Y les digo que estos tíos suenan muy bien. Tras escuchar por lo menos 2 veces el disco, lo cual es mucho más de lo que estos tiempos modernos le dejan a uno escuchar el último álbum de Bob Dylan, les puedo decir que, en efecto, como dice pitchfork, es súper “enjoyable”. Pero lo importante es que en su directo de ayer transmitieron. Transmitieron un montón de buen rollo, alegría y ganas de bailar. Emoción, señores, lo estaban disfrutando de lo lindo y eso hacía disfrutar al público. Tanto que fue incluso un alivio ver a Rodrigo Amarante salir al escenario a acompañar a Devendra Banhart minutos después.
Escuchen, camaradas, y después vayan a verles. Es una orden…


Como se notan las clases de escritura… ;D
¡Qué sorpresa Meri!
Bienvenida