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Tambores, los que no nos cansamos de tocar algunos felices afortunados el pasado fin de semana. Lejanos, porque el lugar elegido no lo podía estar mejor: alejado de rutas transitadas por madrileños domingueros (aparte de los presentes, claro está), ideal para alejarse por un rato de los ruidos de la ciudad y la gente, perdidos en el monte, aunque suficientemente cerca (de Madrid) para no considerarse “un viaje”. Y fue de ese ruido del que nos alejábamos el que precisamente nos hartamos de hacer todo el fin de semana. Fin de semana que os paso a relatar para ver si alguien siente la llamada de los tambores y se anima para el verano que viene. A ese le voy advirtiendo: un auténtico Plan para Mañana.

El Pieladrums es un evento que se viene realizando desde hace varios años organizado por etnopercusion, una escuela de ritmos de percusión africanos de Madrid. Anual (junio) hasta esta convocatoria, tras la que se va a empezar a celebrar también en septiembre, el Pieladrums acoge de uno a dos centenares de personas, normalmente alumnos o ex-alumnos de la escuela, acompañados de todos los colegas que éstos quieran llevar. En nuestro caso fuimos cuatro los que conseguimos asistir, tras ser diezmados por influenzas y sobrinos, gracias a que desde hace dos meses formo parte del primero de los mencionados colectivos. Los mismos cuatro que volvimos con muchas ganas de repetir, un montón de anécdotas bajo el brazo y cierta pre-depresión post-vacacional.

El entorno, espectacular: el campamento del Piélago, en un inmenso robledal cerca de Navamorcuende. Dónde dices? En las faldas de la Sierra de Gredos. Ein? En Toledo. Ah. Cabañas de madera, un comedor cerrado por si llueve, un par de salas de actividades con proyector y equipo de sonido … y un bosque precioso y muy bien conservado. De los robledales más bonitos que he visto por el centro de la península.

La planificación: una superpoblación de talleres festivo-culturales para todos los gustos, que se fueron sucediendo en ordenado caos y con un denominador común: el buen rollo. Opciones no faltaron para que cada uno se montara el fin de semana que quisiera: asistir a clases de percusión de distintos estilos, como la africana, la cubana o la vasca con su tradicional txalaparta; ver películas como Misterioso Asesinato en Manhatan, Transamérica o Hacia rutas salvajes (que al final se quedó olvidada en alguna casa y fue sustituida rápidamente por Slumdog Millonaire); tratar de enraizarse a la tierra o volar con las nubes en clase de taichí mientras cerca suena el djembé del taller de masaje-percusión; degustar brebajes de distinto contenido alcohólico como los mojitos, tés, vinos de tierras ibéricas o cervezas de otras más lejanas; aprender  artes manuales de todo tipo como pintar vidrio, fabricar papel maché, atrapasueños  o cariocas; acercarse a la fabricación de instrumentos, o fabricarlos uno mismo con material de desecho, como unas flautas muy majas que, junto con el par de perros sueltos, le dieron al fin de semana ese toque perroflautista que algún redactor de malas artes esgrimió como excusa para no acercarse; mover el cuerpo a ritmos  latinos o angoleños, o incluso al son de otros más agresivos en clase de defensa personal; escuchar de labios experimentados lo jodido que es el mundo por ahí para que tenga que existir una disciplina marcial como el krav maga, cuyo principal objetivo es solucionar los problemas en dos golpes exactos; si son tres ya te ha sobrado uno; y el contrario, bien jodido en el suelo, donde debe estar; maravillarnos de lo pequeños que somos y a lo a toda hostieja que nos movemos, observando la luna – terrestre-, las lunas de Júpiter junto con sus eternas tormentas o estrellas de colores a través del accidentado telescopio del espectadoraleatorio, en el poco contaminado cielo pielaguense … en definitiva, construya su propia aventura y, cuando se canse, coja una cerveza y/o un tambor. ¿Se puede pedir más? Se puede, pero éste no es el sitio ni el lugar.

En medio de todo el fregao, Fale, el organizador y profesor de etnopercusion. Menuda clase de percusión africana que se marcó a primera hora del sábado. ¿Sabéis cómo suenan 70 personas con tambores en las manos, la mayoría de nosotros con poca o ninguna idea en absoluto de como usarlos? Pues en menos de una hora aquello sonaba muy pero que muy decentemente. Varias lineas con distintos instrumentos sonando a la vez, cortes y reenganches de ritmos de djembés, machacones dun duns, llamadas perfectamente contestadas … un lujo, explicación contextualizadora (sí, tenía que meter el palabro en algún sitio) del papel del ritmo en la vida tribal incluida. Toma ya. Parece fácil, lo que quedó refutado tras alguna otra clase de percusión recibida. Porque una cosa es dominar un tema y otra muy distinta saber transmitirlo.

Y si con todo este alegato no he conseguido convencerles, oh lectores a millares, se lo diré de otra manera: u se cogen sus emails y se me apuntan todos a clase pero ya, u les mando a mi primo el de krav maga.




Cortinilla equis … ésto es lo que suena mientras escribo estas lineas. Merecéis que lo comparta con vosotros. Simplemente insuperable.

9 comentarios a Tambores lejanos

  • Billy Pilgrim

    Efectivamente, un redactor de Las Malas Artes esgrimió más de una excusa para no pasarse…

    …intentas camelarme con Johnny Cash y Misterioso Asesinato en Manhattan, pero:

    1) Tengo en casa toda la serie American Recordings de Johnny Cash, fiel a mi irrefrenable consumismo de CDs del que un día haré escuela desde ésta nuestra página, contradiciendo a otro redactor de Las Malas Artes que es al CD lo que el cine español es al Cine: su antítesis.

    2) Procedí al visionado anual de Misterioso Asesinato en Manhattan el miércoles de la semana pasada.

    ….y 3) , venga, que estoy generoso: como es bien sabido, pasé un año viviendo con un tío en el piso de arriba que tocaba un instrumento infernal brasileño de dos notas porque “tenía que ensayar” (¡!). Sigo despertándome por las noches con ese martilleo en la cabeza, ese sonido de pesadilla, ese temblor de diafragma amenazante y de mal augurio, como los tambores de Jumanji.

    Por lo demás, tú y yo sabemos que en ese sitio me hubiera encontrado como pez en el agua, es decir, como un salmón en la corriente Polar del Atlántico.

    …lo cual no quiere decir que no esté deseando echar un vistazo al telescopio del espectador aleatorio.

  • Jos

    Esto es una clara provocación a un post que verse sobre el top 5 versiones de Johnny Cash en los American Recordings:
    1.- Solitary Man – Neil Diamond
    2.- In My Life – The Beatles
    3.- The Mercy Seat – Nick Cave
    4.- Hurt – Nine Inch Nails
    5.- Personal Jesus – Depeche Mode

    y por tocar los huevos:
    6.- One – U2

  • Deivis

    Qué va, no tienes huevos a escribir ese post.

  • espectadoraleatorio

    Gran fin de Semana!!!

  • la cristi

    Lo primero… jajaja… lo del “instrumento” de Chuster, creo que puede ser comparable a cuando a Isa le regalamos un tambor de los chinos, que hacía todo tipo de sonidos excepto música. Jajajjaja!!!! de verdad… relata esas historias… no tienen precio.

    Quiero ver la estrella de Cash brillar… rodeada de naturaleza.

  • Deivis

    Cris, siempre consigues dejarme estupefacto.

    Que alguien me explique qué tiene que ver el instrumento de Chuster en todo esto …

    :)

  • la cristi

    Como se nota que ignoráis al grande de Iker.. perdón!!!al grande de Billy Pilgrim. Si es que…
    Billy Pilgrim república independiente!!!! arriba él y Springsteen!!!!

  • Deivis

    Jarrrrlll !!!!

    Así que “ese” el tipo del piso de arriba y “ese” era el infernal instrumento de dos notas (berimbao?) … pero en el piso de arriba? no vivíais en el mismo cuarto de baño?

  • Billy Pilgrim

    Él vivía en el piso de arriba. En el cuarto de baño sólo vivía su mierda, entidad orgánica independiente que con el tiempo se constituyó, ésta sí, en una verdadera república independiente y alcanzó grandes cotas de civilización.

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