
Inglourious Basterds (2009) de Quentin Tarantino
Lo confieso: no sé escribir criticas de cine. Se supone que se trata de expresar en 350 palabras las sensaciones producidas por una tira de celuloide de 35mm, sin entrar en detalles de la trama, pues el objetivo de todo crítico (¿no lo es, al fin y al cabo?) es autojustificar lo triste de su trabajo (¿alguien puede vivir con la conciencia tranquila criticando todo lo que va a ver de gratis?) buscando una justificación más alta: ejercer de manipulador de las voluntades de los hombres, decidiendo con su pluma si estos irán o no a ver tal o cual película. Y está claro: contarles el final no es un modo elegante de alejarlos del cine. El crimen de intenciones artísticas es algo mucho más sutil y elaborado.
Estamos, pues, de acuerdo: es complicado criticar una película sin contar detalles del argumento. Quiere esto decir que lo que sigue no es sino un destripamiento de la trama, personajes y del final del film que nos ocupa. Avisado queda:
Sensaciones contradictorias ayer noche al salir del cine de ver los bastardos de Tarantino. Segunda confesión: iba cargado de prejuicios, a saber:
- No me gusta Brad Pitt. Es que no me gusta. Debe su fama a los años 90, en los que su bagaje artístico se limitaba a repetir continuamente un gesto nervioso moviendo ambas manos al mismo tiempo con los pulgares encogidos. ¿No me cree? Revise Seven, 12 monos, Leyendas de Pasión y otras y me creerá. Con el nuevo siglo ha sido capaz, eso sí, de elegir papeles como nadie, está en muchas grandes películas de la década, y su registro se ha bipolarizado: o es el actor más plano del mundo (El Curioso Plasta de Benjamin Button, Troya) o se quita la careta de carnaval veneciano para ofrecer registros cómicos de los que sale bien parado por eso, por ser Brad Pitt, ponerse feo y hacer el payaso con (todo hay que decirlo) bastante gracia (estos malditos bastardos, Snatch, Quemar después de leer…… Troya). Personalmente prefiero el segundo registro , aunque Jim Carrey consigue a veces hacerme la misma gracia, que (ojo) no es poca.
- Fui un tarantiniano convencido durante mucho tiempo, seguía todo lo que hacía con fervor, y llegué a considerar Jackie Brown (que no gustó a casi nadie) como su mejor película. En ocasiones lo sigo pensando, pues el segundo visionado de algunas películas suyas me destapa varios trucos que en Jackie Brown no veo la segunda vez. Tuve la impresión escuchando varios diálogos de Kill Bill de que, hiciera lo que hiciera, el publico le reiría las gracias, pero (sentimientos encontrados) considero, al mismo tiempo, que Kill Bill, por montaje, dirección, ritmo y puesta en escena excelente que consigue dar intensidad y emoción a una historia deliberadamente plana, es posiblemente la mejor película de la década, ahora que el calendario nos obliga a hacer estos rankings inútiles. Resumiendo: me encanta Tarantino, y al mismo tiempo me cabrea que, haga lo que haga, la gente le ría las gracias.
Salí, pues, del cine sin esa sensación de frenesí y ganas de llamar a todo el mundo de otras veces, cabizbajo, pensando “otra peli menor de Tarantino, y van dos” (como ya contamos en esta web). Sensación, en fin, resumida en algunos planteamientos que, un día después (me disculpo pues, de antemano) me parecen algo huecos:
- Ha matado a Hitler, Goebbels y Goering, y los ríegracias lo tomaran como signo de originalidad y atrevimiento. Bah.
- ¿Era necesario mostrar cómo cortan los cueros cabelludos? Qué asco. Ya, ya, lo sé, ir a ver una peli de Tarantino y quejarse por la violencia es como ir a ver una de James Bond y quejarse por las fantasmadas pero, ¿de verdad era necesario? Bah.
- ¿Por qué sólo me he reído con ganas en la escena en italiano? ¿Acaso no era un chiste previsible? ¿No se me habría ocurrido a mi también el gesto de la mano? ¿Será que me siento culpable porque Brad Pitt ha conseguido hacerme reír? Bah.
- ¿No son los personajes un poco planos? ¿No lo han sido siempre? Oh, no, ¿deberé replantearme ahora lo de Kill Bill? ¿Por qué he venido? ¿Qué he hecho? ¿Por qué?
Me he levantado por la mañana con la peli todavía fresca en la cabeza (buena señal) y, afortunadamente, el mundo gira. Por varios motivos:
1) Christoph Waltz. Enorme desde la memorable primera escena (memorable porque recuerdo todas las posiciones de cámara, lo cual, nuevamente, es buena señal). Inciso: ¿será que las recuerdo porque eran clavadas, sobre todo los primeros planos, a la escena de la matanza de los McBain en Hasta que llegó su hora de Sergio Leone? ¿Memorable porque cuando la niña sale corriendo el plano desde la oscuridad de la casa con el marco de la puerta como única fuente de luz es idéntico a los planos inicial y final de Centauros del Desierto? (Basta! Te ha gustado la película, convéncete, ¿acaso no es genial el diálogo de 10 minutos con ese sutil “yo sé que tú sabes que yo sé lo que no quieres que sepa” flotando en el ambiente?).
Pues sí, efectivamente, el diálogo y toda la escena inicial son fantásticos. Christoph Waltz se revela desde ese momento, con sus calculados matices deslizados entre socarronerías y crueldades, como el alma de la película, lo cual incide en la enorme capacidad del cine reciente americano (No es País para Viejos, El Caballero Oscuro) de crear malvados inolvidables.
2) La puesta en escena: como toda película de Tarantino, se trata de un western camuflado pero algo más obvio en este caso, con Pitt y los suyos cortando cabelleras (no hagas otro inciso, no hagas otro inciso…) y una escena inicial totalmente westerniana…que se desarrolla en Francia. Pero esta vez el western se camufla en una puesta en escena directamente sacada de Doce del Patíbulo (por ejemplo) y es extraordinaria, en las escenas parisinas sobre todo.
3) Los autohomenajes: Tarantino inserta en el espacio estilístico de la Segunda Guerra Mundial referencias a otras películas suyas: la gran hamburguesa cajuna de Pulp Fiction es ahora un Apfelstrudel, el tiroteo final simultáneo a cuatro bandas de Reservoir Dogs en un garaje de Los Ángeles es ahora un tiroteo simultáneo a los genitales en una taberna de la Francia ocupada , etc. Otro autohomenaje: el personaje de Brad Pitt y su acento provienen de un agujero de Tennessee. Tarantino también.
4) Los homenajes a otros, desde los de Sergio Leone y John Ford del inicio a otros miles que sólo captarán Tarantino y los de su grupillo de adictos al cine de artes marciales del Indostán, por ejemplo, pero es un hecho que tanto homenajear y copiar acaba creando una identidad propia: sólo Tarantino es capaz de presentar al mismísimo Winston Churchill como un personaje de David Lynch. Al fondo, en la distancia, misterioso, perturbador, delante de una cortina roja tras la que puede esconderse cualquier cosa….
5) Los guiños y metáforas, dos sobre todo:
- Los nazis usaron el cine como arma, con Leni Riefenstahl creando imágenes propagandísticas que siguen resultando hoy en día fascinantes, llenas de fuerza y perturbadoras por su contexto (Tarantino incluye así a Riefenstahl – maliciosamente – en su lista de cineastas venerados con, eso sí, bastante justicia). En Malditos Bastardos el cine se convierte (literalmente) en el arma definitiva contra los nazis. Bueno, el cine y un bate de béisbol.
- El cine es inmortal, sobrevive a la muerte, ofrece segundas oportunidades, los personajes logran sus objetivos en el mundo del cine, no en el mundo real. El personaje del héroe nazi y de la judía francesa logran su objetivo tras matarse mutuamente en la sala de proyección: el nazi ve desde la pantalla como la película que tanto le avergüenza arde junto con todo el cine. La chica judía ve desde la pantalla cumplida su venganza.
6) Quizá lo mejor: es posible inventarse la historia con estilo, cualquier cosa puede justificarlo, incluso unas irrefrenables ganas de reírse de todo, hasta de la Segunda Guerra Mundial: inolvidable la lagrimilla de Goebbels ante los cumplidos de Hitler, los judíos vengándose de sus males cual Rambo en Vietnam y, en general, el tono iconoclasta y gamberro de todo el film. Una buena noticia, el cierre de un círculo que empezó con los Monty Python y su “chiste mas gracioso del mundo” y se cierra con Malditos Bastardos: el mundo por fin ha superado la Segunda Guerra Mundial.
Bueno, al menos en Tennessee la han superado.


Grande, Billy.
Cuando sea critico de Cine quiero ser como tu
Joder ahora tengo más ganas de ir a verla, aunque sólo sea para decirte que es la mejor película de la década
Que no, que ahí estoy de acuerdo contigo: es Kill Bill.
Everything dynamic and very positively!
Ahora tengo más ganas de ir a verla? Si te la he contado entera Deivis….
La verdad es que, avisado como estaba, lo he leido en diagonal. Pero me he quedado con la copla: te parece una mierda aunque te niegues a reconocerlo. Tengo ganas de verla para llevarte la contraria.
PD: Nadine = 1er spam ?
No, no me has entendido. Me ha gustado….creo
Cuando la veas reabrimos el debate
Veces cinco usado la palabra mierda has, mi joven Guillermito … cuando algo no te guste, oh diox, el Apocrilipsis.
No he terminado de leer la crítica entera, básicamente porque no me parece bien que en una crítica se cuente el final de la peli… ¿Era necesario contar que matan a Hitler???
Pero tío, si he dedicado el primer párrafo a decirte que te iba a contar la peli entera…
Hablando de Hitler … el tridente catacrooocker !!!