
Ed Wood (1994) de Tim Burton
A primera vista, Ed Wood puede parecer la película menos personal de Tim Burton (dejando por supuesto aparte – e intentando olvidar- cierta comedia de simios) , y no sólo por su aspecto formal (el blanco y negro, la partitura por una vez no es de Danny Elfman, etc), sino también por el hecho de que se aleja totalmente de la fantasía para adentrarse en un mundo aparentemente real. Y digo “aparente” porque Burton absorbe a Ed Wood dentro de su universo, y ese personaje real (”el peor director de la historia del cine”) se transforma en miembro del microcosmos “burtoniano”, esa tribu de los Eduardos Manostijeras, Vincent, el Pingüino, Bitelchús, Jack Skellington, etc.
Y es que todos ellos comparten una situación de aislamiento total del mundo que les rodea, del cual quieren participar, pero en el que no encuentran hueco por ser totalmente incomprendidos y constantemente rechazados. Pero al final estos” perdedores maravillosos” triunfan a su manera: se aceptan a sí mismos, viven felices en su mundo y comprenden que su aislamiento no es un problema, sino una medida de defensa.
Hasta tal punto absorbe Burton a Ed Wood en su universo que al final de la película se aleja totalmente de los hechos reales, creando un final totalmente ajustado al de sus personajes: Wood ve su película terminada, que para él es más grande que Ciudadano Kane, está exultante, no le importa ya la adulación del público (justo cuando, por primera vez, éste le aplaude) y triunfa a su manera . Nada más alejado de la miserable vida real del Wood original.
Burton justifica los alejamientos de la historia real como un medio de retratar a su protagonista en otro punto de la narración: el imaginario encuentro casual de Ed Wood con Orson Welles en un bar. Wood contra su antítesis total, el peor contra el más grande. Y el Ying que, sin embargo, tiene mucho en común con el Yang: y es que Welles le cuenta sus miserias para sacar adelante Ciudadano Kane (única película en la que tuvo una teórica libertad total) y compara totalmente su situación con la de Wood, que se sitúa en su mismo plano. La escena provoca en principio una lógica risa, pero su mensaje final parece ser que no importa lo bueno o malo que seas y lo que la gente opina de tu trabajo si lo haces con suficiente pasión como para justificarte con la única persona que importa, que al fin y al cabo eres tú mismo. El arte puede ser basura, pero es basura justificada si el artista necesita crearlo.
Pero, a pesar de estas situaciones ficticias alejadas de la verdadera vida de Wood, Burton no olvida que está contando una historia real, y crea el necesario contrapunto verídico al protagonista en el genial Bela Lugosi que borda Martin Landau. Y lo hace sin ignorar ninguno de los aspectos más tristes de la vida del Lugosi original, sumergiéndolo al final en sus locuras, sus adicciones (verídicas) y su muerte.
Ed Wood y Lugosi hablan el mismo idioma, se comprenden, se apoyan. Lugosi ha perdido la adulación del público que Wood pretende conseguir a toda costa (”seré el mejor de la historia”). Lugosi vive por tanto amargado, Wood permanentemente ilusionado. Pero al final Wood comprenderá por su amigo que las adulaciones son pasajeras, que lo importante es uno mismo. Que la pasión por la propia obra basta para justificarla y, de hecho, es su única razón de ser, por encima del reconocimiento y la admiración que despierte.
Todo ello queda perfectamente reflejado en esta escena, una de las mejores de la película:
Lugosi recita su delirante “spooky speech” de dragones verdes (con el hilarante acento húngaro que le hace decir “Bebare” en lugar de “Beware”). Termina la escena, con Wood totalmente extasiado, éste va a cortar y Lugosi grita “¡Espera!” (obviamente arruinando la escena en ese momento) para posteriormente sacar fuerzas hasta del estómago y gritar “Pull the strings!” (”Yo manejo los hilos”). Obviamente Wood dice que es lo mejor que ha visto en su vida y ordena positivar toda la escena anterior y posterior al “¡Espera!” ante las miradas alucinadas de sus colaboradores.
Lugosi parece decir: “Allá vosotros con vuestras escenas que deben ser coherentes, mi arte está por encima de todo, y si esa frase la digo mejor que nadie eso será lo que dé sentido a la escena, así que tú te esperas, porque la tenemos que incluir”. Es decir, yo manejo los hilos, no tú.
Por lo demás, el film está lleno de escenas memorables (la presentación de Lugosi es antológica), de perdedores maravillosos (no sólo Wood y Lugosi, sino toda la troupe de freaks que les rodea, encabezada por Criswell y el personaje de Bill Murray) y la música de Howard Shore es fantástica. Mención aparte merece el excepcional diseño de producción de la cinta, esa maravillosa estética de cine de terror de los años cincuenta que desfila, como si de un belén viviente se tratara, a lo largo de los extraordinarios créditos de apertura.
Una comedia, un drama, un film madurísimo (para mí sin duda el mejor de Burton, el que le sitúa entre los grandes y el que más se agigantará con el paso del tiempo) y, en definitiva, una de esas películas a revisar de vez en cuando para acordarnos de que no todo es triunfar en la vida, y que para ser el más grande a veces basta ser totalmente sincero con uno mismo.


Con el debido retraso…
Totalmente de acuerdo con todo. Todo director debería dirigir alguna peli con tintes biográficos alguna vez. Nos encontraríamos más sorpresas como esta (también otras posiblemente carentes de interés).
¿Top 5 de directores y de perdedores a inmortalizar?
Un biopic sobre Marc Bolan no tendría por qué diferir mucho de uno sobre Ed Wood (en mi humilde opinión, si alguien tuviese los huevos de hacerlo)… pero seguramente (y poder aplicarle el término biopic ya es garantía de ello) sería un bodrio del tamaño de tantos otros… Lo que diferencia a Ed Wood es el sentido del humor y esa aureola de ingenuidad y de estar al margen de la coherencia frente a los intentos de solemnidad y dramatismo al reflejar los momentos chungos de cualquiera, ganador o perdedor.
El biopic es de los géneros más complicados, sin duda, tanto como la gran comedia…Y es que no basta con que el biopic tenga una gran factura y el actor mimetice al personaje real, se necesita mucho más para no aburrir al respetable. Y si no me créeis ved “Ray”, de Ray Charles. El horror….
El cine de perdedores es muy, muy grande. En versión cómica quizá el mejor sea Ed Wood, con permiso de clásicos como “El Quinteto de la Muerte”…
En versión trágica creo que Clint Eastwood tiene últimamente el monopolio de grandes perdedores del cine: él mismo en “Sin Perdón” y “Million Dollar Baby”,Kevin Costner en “Un Mundo Perfecto”, Tim Robbins en “Mystic River”…
El biopic de Marc Bolan sería el típico biopic de figura de la música que muere joven, visto mil veces, por tanto con riesgo de hacer un truño, lo cual sólo sería evitable si un buen contador de historias estuviera tras la cámara… De hecho el único gran biopic de ese estilo que me viene a la cabeza es el de Charlie Parker, “Bird”
Dirigido, cómo no, por Clint Eastwood….Monopolio, como digo
Con todo el respeto a los clásicos, que son muchos, y sabiendo que no voy a causar indiferencia con este comentario, propongo Camarón para el Top 5 de biopics. Aunque algo ingenua quizás, a mi me llegó. Tremenda la interpretación de Oscar Jaenada. Y es cine español !! Ya oigo el afilar de cuchillos…
Otro biopic que me viene a la cabeza: Amadeus. La risita de Mozart o como odiar a alguien en 10 segundos.
Amadeus, cierto. No vi Camarón…
El de Johnny Cash no está mal. Hubo uno de Jerry Lee Lewis con Dennis Quaid que volví a ver hace poco y es un pedazo de telefilm de sobremesa que te cagas….
Eso sí, no todos los telefilms son malos: hay un telefilm sobre el rodaje de Ciudadano Kane realmente espectacular. RKO281 se llama
Propongo la creación de un post vertedero en el que quemar estrés del curro vomitando sobre las miserias del cine patrio. Deivis, seguro que con tu maña tecnológica le puedes dar forma y formato adecuados. Quiero que sea verídico, que la mierda se huela…
Mierda que huela y que salpique desde la pantalla al lector … veré si encuentro un plugin de wordpress que nos sirva.
Olvidaba “Broadway Danny Rose”, de Woody Allen, para un hipotético Top Five de grandes comedias de perdedores.
Creo que estaría la número 1 o la 2….
Javi, qué ha sido de tu Top 5 de directores y de perdedores a inmortalizar? A mojarse!!
Uy, no, si yo sólo pasaba por aquí a tirar la piedra y esconder la mano… Soy inculto en materia de cine como pocos, la verdad, no podría.
Lo de Marc Bolan lo digo más por su vida que por su muerte. Por cómo un tío con el talento justito o menos llega a ser la sensación de la música inglesa durante un año entero, escribe tres o cuatro canciones por disco, año tras año, con las mismas secuencias de acordes a elegir (E-A-B ó C-C/B-Am-F-G), quiere triunfar en EEUU y no se come un rosco, ¡y por ello no deja de creerse Dios e impregnar con su gracia divina todo lo que toca! Podría tener un enfoque muy muy cómico.
Ale, mañana os propongo una peli sobre los Bee Gees.
Deivis, ánimo con ese plugin, yo creo que estás a la altura. Son esos logros los que te pueden llevar a protagonizar un biopic…
Hablando de Bela Lugosi … catacrokeeeerrr !!!