Mas triunfos (eels, kitty daisy & lewis, 2manydjs, las haimas) y mas decepciones (bear in heaven, fanfarlo, drums, el kebab de 10€) #pp1007:03:31 PM August 22, 2010from TweetDeck
Que os tenemos abandonados... Triunfos del Pukkelpop hasta ahora: Band of Horses, Matt & Kim, Tallest Man On Earth, OK GO... Placebo FAIL12:50:47 PM August 21, 2010from web
Pretende ser, pues, la guía de referencia para analizar el futuro de la música de EEUU, presentando a la banda más prometedora de Nueva York, Arkansas, Rhode Island, Connecticut, D.C o Nebraska.
Sustituya el lector, en el párrafo precedente, “EEUU” por “España”, y “California, Arkansas, Rhode Island, Connecticut, D.C o Nebraska” por, sin un orden en particular, “Cataluña, Extremadura, La Rioja, Murcia, Ceuta o Castilla-León”…. y habrá encontrado su debate.
¿Debate inútil? Sí. ¿Qué debate cultural no lo es?
- 8 estados americanos no superan el millón de habitantes.
- 16 superan en población a la Comunidad de Madrid, 12 a Cataluña. A Andalucía alguno menos.
Post absurdo en LMA, pero mejor que nada. Y si no, ¿qué prefiere? ¿Nosotros, o el caos?:
Enric González, periodista y escritor, ha sido corresponsal de EL PAÍS en Londres, París, Washington, Nueva York y Roma. Actualmente ejerce en Jerusalén. Entre destino y destino, con asumida pereza, no sin cierta lentitud y con el debido retraso, recopila sus vivencias personales y la mirada resultante del mapa sociológico de esas ciudades en unos libros sencillos, cortos y de lectura ágil y amena. Estos pequeños ensayos teóricamente nacidos (no lo digo yo, sino él mismo) de la vaguería son, simplemente, maravillosos.
Historias de Londres, Historias de Nueva York y el recientemente publicado Historias de Roma nos reconcilian con la inteligencia. Constituyen la mirada histórica, curiosa, irónica, sabia y divertida del observador que pretende exprimir al máximo las características sociales, artísticas, gastronómicas, cinematográficas e históricamente identitarias de dichas ciudades y sus pobladores.
Este recorrido conjunto (lector y escritor) por Roma, Nueva York y Londres es detallista y generalista (la grasa de los filetes de Nueva York y su relación con la Gran Depresión); las pequeñas rutinas aventuran, para el ojo del autor, rasgos identitarios de tradición milenaria (las pachangas futbolísticas de la plaza romana de Campo dei Fiori y su relación con godos, normandos, árabes y demás invasores) y nada es ni debe ser tratado con solemnidad ni seriedad excesiva. Manda la ironía. Como debe ser.
Queden para el recuerdo el primer capítulo de Historias de Londres, con una corresponsalía conseguida a última hora que pesará sobre la conciencia de Saddam Husein, el magnífico episodio de las “divinidades fundadoras” (los Carnegie, Rockefeller, Vanderbilt y compañía) de Manhattan o los capítulos de Roma dedicados al gran Alberto Sordi y al “aleph” de densidad histórica casi inasumible del centro de la Ciudad Eterna. Capítulo éste que EL PAIS me permite rescatar.
Capítulo aparte merecen las Historias del Calcio, recopilación de artículos publicados en El País al término de cada jornada de la liga italiana que constituyen la extrapolación de esa mirada de las ciudades al fútbol, siendo éste el eje sobre el que se crea la crónica sociológica, cultural e histórica de, en este caso, Italia. Surgen así artículos de deleite incluso para no futboleros, como el destino crepuscular a modo casi cinematográfico de los jugadores “medianos”, la maldición del Torino y la seriedad ancestral del equipo que le recogió el testigo, el arte maldito pero esencial de Antonio Cassano y, por supuesto, los defensas de Campo dei Fiori. Pero hay más: busquen en la hemeroteca de EL PAIS “Cenizas del fútbol” y encontrarán decenas de historias líricas de jugadores olvidados y, por tanto, esenciales.
Por fortuna, Enric González sigue escribiendo (magníficamente) de fútbol, como demuestra el blog publicado durante el presente mundial: “Dibuje, Maestro”. Mientras esperamos con ansia (aun asumiendo el debido retraso) unas hipotéticas “Historias de Jerusalén”, nos conformamos con su otro blog actual, dedicado éste al conflicto palestino-israelí: “Fronteras Movedizas”.
En LMA seguimos defendiendo a Jeff Tweedy tras asistir a su concierto del pasado 7 de julio (sí, el día de las semifinales) en los Veranos de la Villa de Madrid.
Se presentaba complicada la noche, y arriesgamos con el factor comerse las entradas con patatas caso de que los alemanes nos empataran y nos enfrentaran por enésima vez con la prórroga, los penaltis y la consecuente (y tradicional) reflexión posterior sobre el estado de la nación.
Pero, cosas veredes Sancho, cumplimos en 90 minutos. Será que de verdad estamos cambiando. El caso es que la eficiencia nacional nos permitió acercarnos al escenario y perdernos sólo los dos primeros temas, toda vez que Tweedy tuvo la deferencia de esperar al minuto 17 D.P (en adelante, “Después del Puyolazo”), es decir, al final del partido, para arrancar con Spiders (Kidsmoke) y I am trying to break your heart.
Llegamos, pues, en el tercer tema (I’ll fight) para ver al líder de Wilco desgranar durante dos horas repertorio propio desde la época de Uncle Tupelo y alguna versión a petición del público (cayó Simple Twist of Fate), apoyado sólo en su guitarra. Concierto acústico en solitario, por tanto.
Noticia: no nos aburrimos. Para nada.
Notable la capacidad del bueno de Jeff de imponer un ambiente de respeto reverencial a su excelente repertorio, no exento de una buena comunicación y colegueo con el público (cayeron referencias a David Villa, bromas a costa de su esposa y mucha bonhomía en general). Gozoso ambiente de “petit comité” (apenas 900 espectadores) e intimidad en una tranquila (los claxons comenzaban al otro lado del Manzanares) noche de verano al aire libre: magníficas canciones, buenas versiones y aroma de momento irrepetible sin serlo del todo.
Tweedy está dejando algunas sorpresas finales en los conciertos de esta gira acústica. En nuestro caso consistió en cantar el último tema sin micrófono ni altavoces: Jeff cantando en la primera fila tras pedir un respetuoso silencio. Como tontería no estuvo mal; si pretendía enfatizar el tono de intimidad y sinceridad de la actuación, lo consiguió.
En el Vic Theatre de Chicago la sorpresa fue otra: revisando las peticiones que la gente le había hecho llegar por mail, se encontró con “Single Ladies”, de Beyoncé. Y aprovechó para hacer chanzas y burlas durante cuatro minutos sobre la letra de la canción. Vean el vídeo aquí abajo, vale la pena. Y me permite abrir debate, en general, sobre la presunción y el sentimiento de superioridad de cierta música “artística” y su derecho a reírse de la “comercial”. Entrecomillo ambos términos por no tener límites muy establecidos, como sabemos.
Debió ser la bendición de Woody Allen , o quizá fue que puse “Richard Bona” en Google, pero ayer caí en por casualidad en un hermoso video de 10 minutos donde Bobby McFerrin, conocido vocalista y director de orquestra, siempre recordado por Don’t Worry be Happy, y al que ya Las Martes Artes ha tenido la deferencia de nombrar, improvisa junto con Richard Bona, monstruo del Bajo Electrico, compositor y al que Las Malas Artes algún día pondrá su atención.
Estas dos bestias de la música Jazz, AfroJazz, y tantisimas variaciones como puede definirse la música Africana de origen Americano, que vuelve a mezclarse con sus propios orígenes Africanos, pero como un niño rico y gordo que puede darle de comer…curiosas vueltas da la vida…
Pero a lo que veníamos, improvisación en el ”Live in Montreal” disfrutadla, y si no lo hacéis… peor para vosotros.
Desde que me los descubrieron Calle 13 es para mi un ejemplo de como la “inteligencia”, llamemos inteligencia a no repetir los modelos, o tener la capacidad de ironizar sobre ellos, puede transformar cualquier cosa en algo bueno. Y en cada canción que escucho, con cada palabra que tiene escondido otro significado, y que juntando el ritmo marchoso, hacen una delicia, una música que no se puede oír porque invita escucharse, y no permite que uno se escape.
Lo pude comprobar el otro día cuando puse unas canciones en mi casa a unos amigos, en principio todo el mundo se quedó helado, “¿Reggeton?” ( A la gente que nunca a estado en Cuba, Venezuela, o países parejos le es difícil entender esta música hasta que la sientes como ellos..sí, lectores soy un flipao’) pero según la canción entraba primero no era principalmente molesta (como nos suele suceder al españolito medio), pero además de las pequeñas puntas en la letra de las canciones la gente sonreía, y empezaba a darse cuenta que Calle 13 es no es lo de siempre…
Que Woody Allen me libre de haceros pensar que encontraremos rimas de Becquer, o alegorías a personajes de Hamlet, Calle 13 habla de Tetas, y Culos (si lo pongo en mayúsculas es por algo), pero critica el show bussines de los hip-hops, reggetoneros, y Singers Stars (aunque ellos mismo ahora están dentro), las canciones recoge la tradición del como molo, que buena estoy, y el sexo por todos los extremos para criticarlo, ironizarlo, y parodiarlo. Uno de esos ejemplo creo que es “Atrevete”.
Sacando más jugo de esta naranja, me he encontrado esta maravilla, Calle 13 y Rubén Blades en una misma canción, para quien no conozca a Rubén solo les tengo que decir una canción “Pedro Navaja“. Pero a lo que ibamos, la canción de “La Perla” del nuevo disco de Calle 13.
Desgraciadamente hace poco, me dijeron que no todo es oro lo que reluce, y parece ser que su directo es energético pero cantan bastante mal… qué le vamos hacer, mientras a Woody Allen no le importe.
Estimados lectores, lamento volver a vosotros sólo con malas noticias, pero hoy les tengo que dar una que es ciertamente pésima: ha muerto José de Sousa Saramago.
José Saramago
Maestro entre escritores, con su estilo absolutamente personal e irrepetible, José Saramago fue un incansable explorador literario que mantuvo una intensa producción durante los últimos años de su larga vida, como si al ver que se acercaba su final tuviera prisa por transmitirnos todos sus pensamientos. Acostumbrados como estábamos al continuo goteo que iba engrosando nuestra estantería, contribuyendo gota a gota a construir su particular universo, repleto de mundos mágicos, situaciones desgarradas y lúcidas descripciones de las miserias y virtudes de la condición humana y el mundo que le ha dado por crear, hoy le recordamos y le echaremos de menos.
Saramago escribió la mayoría de sus obras con su particular estilo atropellado, en los que los diálogos se encadenan en interminables secuencias únicamente separados por comas y mayúsculas, donde la casi total ausencia de puntos, signos de exclamación o admiración e incluso nombres propios hacen necesaria una particular concentración en la lectura que contribuye a la inmersión en el relato. Estas extravagantes licencias literarias, unida al uso (y a veces exceso) de su rico vocabulario no impiden, sin embargo, que Saramago despliegue de forma tremendamente explícita ante los ojos de sus lectores un imaginario muy vivo, repleto de fabulosas irrealidades, muchas veces desgarradoras e incomprensibles, que cobran realidad gracias a su particular magia.
Saramago nos deja un buen número de novelas irrepetibles. No sería justo ni apropiado al espacio de un sólo post entrar en detalle en todas ellas, pero permitidme aún así una breve reseña de algunas de ellas:
Hoy, 16 de Junio de 2010, ha sido un día para el recuerdo, lo crean o no. Por un lado, a las horas a las que escribo esto, el “grupo musical alternativo” Muse está descargando watios y watios de grandilocuencia neo-rockera sobre unos 50.000 espectadores en el estadio Vicente Calderón de Madrid, donde minutos antes han hecho lo propio los Editors. Más minutos antes de todo ello, en un estadio de fútbol como el mismo Vicente Calderón, pero en un país muy muy lejano, la selección española o, me atrevería a decir, España misma, ha sufrido una derrota contra un país de relojeros en el curso de esa carrera maldita que lleva corriendo los últimos 500 años, intentando llegar a ser el mejor país del mundo en algo. Un objetivo que pareció que íbamos a conseguir allá en los 90, cuando nos contaban que éramos un modelo para toda Europa en cuestiones de crecimiento económico y que “el milagro español” se iba a estudiar en escuelas del mundo entero. Hoy, 16 de Junio de 2010, tocamos fondo con un 20% de paro y aprobando por decretazo con cero apoyos una reforma laboral que todos decían que era necesaria pero que nadie tenía huevos a sacar. O tal vez es al revés.
Era mi intención reducir, por hoy, la resurrección de LMA a un post sobre Wall-E.
Sin embargo, viendo la lista de posts acabo de caer en que, con Wall-E, el contador de posts ascendía a 99. Diría pues que escribo este nuevo artículo sobre Woody Allen por amor al arte, pero mentiría: la razón que me mueve no es otra sino la pura vanidad, y las ganas de aprovechar la oportunidad de honrar mi nombre con el post número 100 de Las Malas Artes.
Añado: LMA no sólo cumple 100 posts, sino también un año de vida. En esto las fuentes son contradictorias: no hay una fecha de inicio clara, un cumpleaños a anotar en el calendario, pero sí se puede decir que el origen de tamaña fuente de iniquidades orbita en torno a una fecha muy precisa: la reunión del equipo redactor para rendir tributo, honores y demás pleitesías a la insigne figura de (paréntesis respetuoso) Angus Young el 5 de junio de 2009 en el Calderón.
Conste que en este año hemos sobrevivido a muchas cosas: a varios discos malos, a varios films peores, a nuestras ansias de grandeza, a nuestra falta de talento e incluso a una licencia sin pagar. Y aquí seguimos.
Es, pues, tiempo de celebración (¿casa de…?) y de tiradas de rollo. Y por eso atacamos ahora promesas hasta hoy incumplidas, como una que formulé a cuenta de la sección “Discos Menores” iniciada por Jos: “habrá sección equivalente en cine”.
He vuelto de vacaciones hoy. Nueva York mola. Mucho. Más que la primera vez. Esa sensación de tiempo congelado, de callejear entre clásicos, que si el Radio Music City Hall por aquí, que si el Empire State por allá, que si el bar de Seinfeld que sorprende a la vuelta de una esquina (lo encontré por sorpresa en West Harlem, en la 112th con Broadway), que si el puente del Manhattan de Woody Allen (el banco no está), etc.
Se siente uno como en casa paseando entre la memoria colectiva del mundo; y piensa: “que no nos cambien Nueva York, que la dejen como está, que no metan nada nuevo”.
Algo así como LMA. Ronnie James Dio murió hace tres semanas, pero oiga, que no nos cambien la portada, porque total, no ha pasado nada. ¿Qué es un Primavera Sound para sacarnos del pasmo?
¡¡Copones!! Hordas de ávidos lectores esperan con ansia vuestras crónicas de los modernillos tocabaterías del Guitar Hero y vosotros ahí, indiferentes mientras se comen las uñas, sufren, buscan y no, oh no, no encuentran el conocimiento.
Me propongo dar ejemplo y escribir ahora mismo de lo que se me ocurra. Y lo que se me ocurre es que dejé aquí colgando un ciclo Pixar a falta de dos películas: Wall-E y Up.
Aún no he visto Up, pero vi Wall-E hará un mes. Y la recuerdo entera. Buena señal, como siempre.
El que sustituyera a Ozzy Osbourne como vocalista de los míticos Black Sabbath y liderara otros casi tan míticos Rainbow, Dio o Elf, este personaje popularizó el símbolo de los cuernos con los dedos, responsable de que todos los heavies del mundo puedan reconocerse allá donde estén. Casi nada. Hoy el mundo de la música llora su marcha al cielo del metal.
Desde aquí nuestro \m/ \m/ particular. Subid el volumen ante Paranoid de Black Sabbath. Larga vida al metal.